Categoría: Arboles Singulares

Arboles Singulares

48ª Edición de la Kanuma Satsuki Show

Un año más queremos compartir con los aficionados del bonsai y particularmente con los entusiastas de las Azaleas, Satusuki, un pequeño reportaje sobre la última Edición de la Kanuma Satsuki Show celebrada en Kanuma, Japón, durante los días 25 de Mayo a 3 de Junio.

Está considerado como uno de los festivales de azaleas, Satsuki, más grande de Japón, algo más de 300 ejemplares se han expuesto en esta ocasión.

En una zona donde existen grandes productores de azaleas, es indudable que el nivel de los bonsáis presentados es altísimo, compitiendo tanto por la calidad de los árboles como por las maravillosas flores, buscando la sorpresa de presentar nuevos colores, dibujos y formas de las flores.

Todo ello hace de esta exposición un espectáculo de color que atrae a aficionados de todo el mundo.

Para añadir floración al evento, durante la noche del primer día se colorea el cielo de fuegos artificiales especiales tipo “fresas”.

A su alrededor se realizan diferentes espectáculos locales de artes escénicas, una feria de turismo, un festival de música y un mercado de plantas donde este año estaba previsto que se llegaran a vender unas 10.000 azaleas.

Nuestro agradecimiento a nuestro amigo y Maestro Hiroharu Kobayashi de Kobayashi Sangho que como todos los años nos hace de reportero y de guía entre sus magníficas azaleas.

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Carlos Lázaro
“A dónde el bonsái me lleve”

Trasplante pino centenario

El pasado año este gran pinus parviflora rompió la maceta en la que llevaba muchos años, lo que nos obligó a planificar su trasplante.

La primera tarea fue buscar la maceta adecuada y para ello primero se estudiaron posibles cambios en su estructura y tamaño, con lo que posteriormente se decidió el tipo y tamaño de la nueva.

Este bonsai en estilo vertical informal tiene en la actualidad, una vez podado, 90 cm de alto, 110 cm de ancho y 90 cm de fondo, siendo la longitud de la primera rama de 70 cm y la base del tronco de 45 cm de ancho.

La nueva maceta en la que se ha plantado el árbol mide 70 x 53 x 19 cm (medidas exteriores), con labio, patas rectas muy discretas y sin esmaltar, de un color que resalta los tonos y características del árbol.

Con un bonsai de estas medidas y peso la primera tarea, nada sencillo, es meterlo en el taller, sobre todo si éste no es muy grande, por lo que para todos las tareas son imprescindibles dos personas.

El primer trabajo consistió en la limpieza de acícula vieja y ajuste de los plumeros, a continuación se realizó una pequeña poda de refinado, tanto en la forma como en la longitud de las ramas, haciéndose especial hincapié en la zona apical, para posteriormente proceder al trasplante.

La extracción del árbol en la antigua maceta y la limpieza de raíces, aunque laborioso, no revistieron ningún inconveniente digno de destacar. Uno de los aspectos en los que se tuvo especial cuidado fue en no dañar con la manipulación de la antigua y bella corteza de este pino de más de 100 años.

Como corresponde a un árbol con muchos años de cultivo las raíces estaban en muy buenas condiciones y no fue necesaria una poda fuerte, por lo que nos limitamos a cortarlas en longitud.

La siguiente tarea consistió en la preparación de la maceta, colocando las rejillas en los agujeros de drenaje perfectamente repartidos por el fondo de la maceta y los alambres de anclaje, lo que se optó por hacer de manera lateral.

Con un bonsai tan pesado y voluminoso el momento de colocar el árbol en la maceta, buscando nivel y posición de plantado, se hace especialmente delicado, ya que al tener que hacerse entre dos personas hay que planificar bien el trabajo e intentar colocarlo en su posición de una sola vez.

Con la colocación del sustrato mediante los palillos y el atado con los alambres de anclaje terminamos ajustando el nivel del suelo.

Terminado el trabajo se devuelve el árbol a su sitio en el jardín, donde se riega abundantemente y se da  por finalizado el trasplante.

Carlos Lázaro
“A dónde el bonsái me lleve”

47th Kanuma Satsuki Show

El pasado mes de Mayo se celebró en Kanuma (Japón) la 47ª Edición de la Kanuma Satsuki Show. Agradecemos a nuestro amigo y Maestro Hiroharu Kobashi de Kobayashi Sangho que nos haya permitido disfrutar de las maravillosas azaleas expuestas a través de las fotografías que nos ha enviado y que desde aquí queremos compartir.

Cada año los profesionales, productores o aficionados se preparan para presentar sus mejores piezas de azaleas, pugnando tanto en diseños lo más acabados posibles, como por presentar las flores más bellas o incluso novedosas.

Es un reto para todo expositor poder llegar a exponer una flor nunca vista, esto lleva a que la cantidad de satsuki diferentes siga en aumento cada año y que cada vez sea más difícil hacer un catálogo de variedades existentes.

Tamaño de las flores, colores únicos o combinados y forma de los pétalos dan una visión a este certamen distinto a cualquier otra exposición de bonsai, congregando a personas de todo el mundo.

Otro apartado a estudiar es la elección de la maceta. Aunque sabemos que tratándose de un árbol perenne la primera opción sería una maceta sin esmaltar, en el caso de las azaleas en Kanuma cambia bastante, optando muchas veces por macetas esmaltadas que resaltan todavía más los maravillosos colores de sus flores.

Carlos Lázaro
“A dónde el bonsái me lleve”

Trasplante de olmo de 45 cm de base

El trasplante de un bonsái de gran tamaño siempre implica una dificultad añadida. Pensando en la seguridad del árbol y de realizar los trabajos de la mejor manera, es conveniente que esta tarea sea realizada por varias personas.

 

 

Este bonsái de Ulmus Parviflora mide 77 cm de alto, 82 cm de ancho, 50 cm de fondo y base 45 cm. Con un comienzo de tronco imponente la conicidad del árbol en pocos centímetros está muy conseguida.

 

 

Llegó al jardín de Bonsái Colmenar hace dos años con una formación de ramas muy incipiente, poco a poco hemos ido trabajando en el con el fin de asentar la colocación y distribución de las ramas principales y ápice.

 

 

La dureza, resistencia y versatilidad de la especie facilitó la adaptación de este bonsai  a nuestro clima, respondiendo de manera perfecta al cultivo que le hemos proporcionado. El abono y los pinzados estimularon las nuevas brotaciones, lo que nos encaminó a la formación de cada una de las ramas.

 

 

La decisión de hacer ahora el trasplante viene dada por la intención de mejorar el estado de las raíces, cambiando el sustrato que traía de origen, bastante deteriorado y no muy de nuestro gusto para el cultivo de esta especie.

 

 

No nos costó trabajo sacarlo de la maceta a pesar de su volumen y peso. La limpieza de raíces desveló un cepellón bien ramificado con ausencia de raíces gruesas, aunque hizo falta eliminar un par de pequeños tocones, restos de pasadas podas. Ante la formación del cepellón un tanto incipiente, el ajuste de poda de raíces no fue muy agresivo.

 

 

Decidimos no cambiar la maceta que traía de origen, aunque nos parecía un tanto grande y que no hacía resaltar las características del bonsái, dando prioridad al cultivo y sobre todo a la formación de la ramificación. Dejamos para el próximo trasplante, dentro de aproximadamente tres años, el cambio de maceta esperando que para entonces el árbol demuestre todo su carácter y belleza, pudiendo elegir entonces la nueva maceta con más criterio.

 

 

El sustrato empleado para el trasplante fue el que utilizamos con carácter genérico de tipo estándar y que se adapta de manera perfecta al cultivo previsto para este ejemplar.

 

 

Sin duda pasaremos buenos momentos en compañía de este magnífico y poco habitual Ulmus Parvifolia, siguiendo su formación y cultivo.

 

Carlos Lázaro
“A dónde el bonsái me lleve”

Trasplante de ishizuke de Buergerianum

Le toca el turno de trasplante a este Acer Buergerianum agarrado a roca. El trabajo no implica mayor dificultad que la derivada del peso y volumen de dicha composición.

 

 

La planificación es esencial para, primero, sacar el árbol y piedra de la maceta con todas las garantías para que no sufra ningún accidente y segundo para poder limpiar el cepellón de raíces, muy abundantes y compactado, propio de la especie y que nos habla de su fuerza y vigor.

 

 

Parece evidente que con estas características el trabajo no lo puede hacer solo una persona, por lo que la organización entre dos será de suma importancia para evitar daños, como la posible rotura de ramas. El peso siempre condiciona la manejabilidad y sujeción del conjunto. Hay que comprobar por dónde se sujeta y que al mismo tiempo se pueda ir girando para que quien suelta el cepellón y su posterior poda, pueda hacerlo de la forma más efectiva.

 

 

El conjunto de raíces estaba muy compacto, por lo que se necesitó de cierta energía para, poco a poco, ir soltándolo y que al peinar las raíces se pudieran ir podando con el mejor criterio posible. En el Acer Buergerianum el recorte de raíz no implica ninguna dificultad y se hará dejando las raíces más bien cortas.

El trasplante se suele hacer cada dos años dada la energía con la que crecen estas raíces, lo que provoca que la maceta se llene con prontitud.

 

 

El momento más delicado es la colocación en la maceta, insisto en el gran peso del conjunto que supone árbol y piedra. Aprovecho para comentar que la altura de la piedra es de 55 cm y la del árbol 68 cm, ancho 44 cm y fondo 42 cm.

 

 

Con estas dimensiones y peso, y dado que la piedra no tiene ninguna sujeción directa a la maceta, el momento del asentamiento con la tierra y alambres de sujeción (ya preparados), necesita de la máxima atención para conseguir una buena estabilidad y equilibrio por sí misma. Los alambres ayudan mucho pero no pueden sujetar ellos solos todo el peso de la composición, por lo que la preparación del cepellón mediante la poda de raíces y la correcta ubicación del sustrato, condicionan de la mejor manera la posición y equilibrio de tan pesado conjunto.

 

 

El último paso será la sujeción con alambres, en este caso puestos en forma de triángulo, y la correcta colocación del sustrato entre las raíces.

 

 

Terminamos el trabajo con un abundante riego y la colocación del bonsai en un lugar adecuado que facilite la recuperación y futura brotación de este magnífico Acer Buergerianum.

 

 

Este trasplante se hizo a principios de Marzo, como se puede observar, antes de la brotación del árbol.

 

Carlos Lázaro
“A dónde el bonsái me lleve”

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