Categoría: Trabajos

Trabajamos olmos en Julio

Estamos en verano y las altas temperaturas marcan el calendario de trabajos, son días en los que el riego y los pinzados resultan quehaceres básicos en el jardín de bonsáis.

Durante el mes de julio hemos compaginado otras tareas y aprovechando los días de calor intenso, hemos dedicado muchas horas a formar y trasplantar ejemplares de ulmus parvifolia.

Nuestra experiencia nos lleva a recomendar el cultivo de esta especie en toda colección de bonsáis, tiene un crecimiento rápido y se adapta perfectamente a las diferentes circunstancias, lo que nos permite experimentar y conseguir con éxito muchos de los estilos en bonsai.

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Trabajando ficus

Estamos en primavera y en nuestra zona geográfica es un momento perfecto para trabajar las especies tropicales, especialmente los ficus.

 

 

En general las condiciones en las que pasan el invierno no son las ideales para esta especie, y aunque intentamos proporcionarles las mejores durante todo el año, los meses fríos suelen ser duros.

 

 

Llegan días con más horas de luz y calor y es el momento de poner los ficus en perfecto estado de revista.

 

 

Dependiendo del calendario de cada bonsai y si no hay trabajos más urgentes, aprovecharemos a realizar pequeñas tareas:

  • Podaremos adaptándonos a las necesidades de cada bonsai.

  • Limpiaremos las hojas individualmente ayudándonos de un algodón, intentaremos eliminar cualquier resto de polvo o sedimento que haya ido posicionándose sobre la superficie.

  • Limpiaremos el tronco y las ramas con un cepillo de dureza media, nylon o cerda, incidiendo sobre todo en el nebari, ya que es en este punto donde más se depositan las posibles sales o sedimentos.

  • Eliminaremos las posibles hiervas que pueden llegar a hacerse fuertes e invadir la maceta.

  • Asearemos la superficie del sustrato, añadiendo si es necesario una fina capa de tierra nueva.

  • No podemos pasar por alto la importancia que tiene la maceta en bonsai, por eso os recomendamos una limpieza a fondo, después de lo cual es muy aconsejable aplicar una cera o abrillantador que las haga lucir y nos permita conservarlas lo mejor posible durante más tiempo.

 

 

Pero si nuestro ficus necesita un trabajo de remodelación y trasplante, indudablemente es el momento.

Con la llegada del calor estas especies se activan y debemos aprovechar el momento, podemos acometer cualquier trabajo, las reacciones a podas, alambrados y trasplante son en general muy buenas.

 

 

Si fuera necesario para conseguir una remodelación total aplicaremos la técnica del defoliado, total o parcial. Como consecuencia de esta operación y para conseguir una mejor brotación, vigilaremos que al árbol no le falte la suficiente cantidad de luz / sol, debiendo controlar el riego con el fin de que no tenga exceso de agua.

 

 

Podemos acometer podas fuertes y alambrados teniendo como objetivo buscar las conicidades, controlando la tendencia apical que tienen como característica los ficus.

 

 

Otro rasgo diferenciador de esta especie son las raíces aéreas, su mantenimiento es fácil y si nuestro bonsai ya las tiene condicionará su crecimiento apoyando su enigmática belleza. En nuestra zona climática lo que no podemos es pretender el crecimiento de estas raíces ya que nuestras condiciones de temperatura y humedad no son las ideales.

 

 

Sin duda una especie atractiva y singular que merece la pena cultivar.

 

 

Carlos Lázaro
“A dónde el bonsái me lleve”

Trasplantes especiales – Pinus Thumbergii

Durante la primavera han sido bastantes los trasplantes efectuados en grandes piezas de Bonsai Colmenar, algunos trabajos los podéis ver en nuestro canal de Youtube o en este blog. Este artículo os mostrará el trasplante de uno de estos ejemplares, concretamente el de un Pinus Thumbergii en estilo enraizado en roca.

Este bonsai llegó a nosotros hace más de 10 años procedente de Japón, en este tiempo hemos compartido experiencias y comprobado su fortaleza, por ello no esperamos sorpresas en el trasplante.

La dificultad de este trabajo estriba en el tamaño y el peso del ejemplar. Este pino, sin la maceta, mide 85 cm de altura, y la piedra, a la que se abrazan sus raíces, 60 cm. Por eso y con el fin de no dañarlo la tarea la llevamos a cabo tres personas.

En estos trabajos hay que poner especial atención al tronco y a las raíces exteriores, evitando movimientos bruscos que puedan dañar la corteza, desprenderla o descolocar las raíces que encajan perfectamente con la piedra.

El trasplante se lleva a cabo con seguridad, el cepellón compacto no entraña dificultad al sacar el árbol y tampoco la poda de las abundantes raíces.

Decidimos no cambiar la maceta, el estilo y la formación del árbol no ha variado desde el ultimo trasplante y sigue siendo una buena opción estética y de cultivo.

Con el tiempo el peso de la gran piedra ha ido variando la posición del pino en la maceta por lo que aprovechamos el momento para adelantar el ápice hacia el espectador.

Atar el árbol a la maceta es fundamental para evitar complicaciones posteriores, pero en este caso es todavía más importante. Utilizamos un calibre de alambre de cobre grueso ya que las circunstancias especiales de este bonsai en cuanto al peso y volumen, tanto del árbol como de la piedra, podía influir en que el árbol se desplazara de la posición ideal.

Una vez asegurado el árbol a la maceta procedimos a terminar el plantado.

Después de un abundante riego, lo colocamos en un lugar en el que va a recibir con prudencia el sol de la mañana.

Con este pinus thumbergii terminamos esta temporada los trasplantes de los grandes bonsáis con los que convivimos en Bonsai Colmenar.

Carlos Lázaro
“A dónde el bonsái me lleve”

Bosque piceas, paso a paso

La realización de bosques en la escuela de Bonsai Colmenar es uno de los ejercicios que más satisfacción pueden causar en los alumnos de 3er nivel. Es un reto que año a año les planteamos y que finaliza con buenos resultados.

 

 

El primer bosque se lleva a cabo de manera conjunta por los alumnos del mismo grupo y posteriormente se realizan bosques individualmente.

 

 

En esta ocasión Carmen y Alberto nos propusieron llevar a cabo un bosque de grandes dimensiones, por lo que la primera tarea fue la de conseguir una gran pieza de cerámica donde hacer la plantación. Desde Japón llegó una bonita y útil Kurama de una dimensión de 120 cm de largo.

Han sido largas horas de trabajo.

 

 

El estudio previo es fundamental para conseguir un buen trabajo y en este caso fueron muchos los bocetos que se hicieron hasta llegar al elegido.

 

 

Trabajar con un material fuerte es siempre una garantía de éxito, por eso elegimos las piceas en este trabajo de formación de bosques, es una especie que permite intensas podas y es de fácil alambrado.

 

 

Se decidió que el bosque lo formarían 17 ejemplares. Una vez elegido el árbol principal y su posición en la maceta fueron escogiéndose a su alrededor los demás ejemplares.

 

 

Las primeras podas y el alambrado fueron tareas en las que se invirtieron muchas horas por parte de todos los alumnos, son tareas imprescindibles antes de proceder al plantado.

 

 

Con el boceto del bosque siempre presente y los árboles numerados para saber su posición, se procedió a la preparación de la kurama cubriéndose los agujeros de drenaje, dibujando el esquema en la maceta y pasando los alambres que sujetarían cada árbol.

 

 

Una vez preparada la Kurama comenzamos con la poda y limpieza de cepellones. El momento más importante es la colocación del árbol principal ya que es el eje de la composición. Una vez fijado este elemento comenzamos con la plantación de los demás árboles, lo que lleva consigo las podas de ajuste.

 

 

Una vez sujetos todos los árboles, procedimos a rellenar la maceta con tierra, fueron 40 litros de sustrato lo que se llevó esta tarea.

 

 

Es una labor a varios años, de momento hemos puesto la primera piedra y disfrutado con el trabajo, el tiempo nos ayudará a embellecerlo.

 

Carlos Lázaro
“A dónde el bonsái me lleve”

Un pequeño Ishizuke

Trabajar un bonsai de pequeño tamaño siempre es un reto y una tarea apasionante. El que el árbol no sea de grandes dimensiones, no implica que no se pueda trabajar en los distintos estilos de bonsai.

 

 

En este artículo explico cómo trabajar el estilo Ishizuke, sin duda la unión de piedra y árbol es una mezcla interesante que no deja indiferente a quien lo contempla.

 

 

Para este trabajo elegí una piedra artificial del artista Carles Vives y como árbol un junípero chinensis. Esta especie es sumamente versátil y se adapta perfectamente a las distintas técnicas de bonsai; en el estilo ishizuke la dificultad estriba en conseguir que las raíces se adapten al poco espacio que van a disponer.

El primer paso fue la selección y posterior trabajo del junípero con la elección del frente y las ramas que integrarían el diseño, así como su poda y alambrado.

 

 

Para que el trabajo llegue a buen fin es imprescindible entender la unión de árbol y piedra de manera que los dos se contemplen como una sola unidad visual. Por ello el diseño del árbol dependerá en gran medida del lugar y posición que ocupe en la piedra.

 

 

En cuanto a la piedra artificial es una pieza de calidad, cocida a alta temperatura que recuerda las famosas kuramas que imitan las formas orgánicas de la naturaleza de manera que a primer golpe de vista es difícil distinguir si es natural o artificial. Con el paso del tiempo y el cultivo necesario, la pieza acabará tomando una bonita y apreciada pátina.

 

 

Para completar la composición y hacer resaltar el ishizuke elegí como presentación una maceta japonesa, oval, plana y sin esmaltar.

Procedí a sujetar firmemente la piedra a la maceta, esto lo hice atravesando con alambres los agujeros que tiene la piedra y los de drenaje de la maceta. De manera independiente coloqué otros alambres para la sujeción del árbol, así se puede dividir si fuera necesario.

La tarea de asir la piedra a la maceta implica necesariamente buscar la altura y la posición del conjunto al finalizar el trabajo. Tanto si la piedra es artificial como natural es imprescindible que tenga la mejor estabilidad, lo que a veces se hace complicado por no tener una base lisa.

 

 

Una vez trabajado el árbol limpié y podé parcialmente el cepellón de raíces, comprobando que estaban en perfecto estado de salud y crecimiento. Ajusté su tamaño para que encajara en el espacio dispuesto en la piedra. El plantado lo realicé con keto, los juníperos lo aceptan sin problemas para su cultivo.

El siguiente paso fue sujetar el árbol a la piedra con los alambres dispuestos anteriormente y completar con más keto hasta cubrir totalmente las raíces. En todo momento vigilé que el junípero quedara en la posición prevista en el diseño inicial.

 

 

Después de los últimos y pequeños ajustes de las ramas, procedí a cubrir el keto con musgo lo que le dió un toque natural y de color al conjunto, además de un detalle imprescindible para que al regar no se arrastre.

Terminé colocando también musgo en la maceta con el fin de conseguir un resalte mutuo entre el color de la piedra y el verde del musgo.

 

 

Finalizado el trabajo la altura total del conjunto maceta incluida quedó en 27 cm.

 

 

 

Carlos Lázaro
“A dónde el bonsái me lleve”

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