Autor: Carlos Lazaro

Nieve sobre el jardín de bonsáis

Enero 2021 ha comenzado con grandes nevadas en casi toda España y aunque las cantidades excesivas pueden llegar a ser un problema, la realidad es que las precipitaciones de estos días formarán parte de las reservas de agua para meses venideros, miles de litros de agua que irán lentamente filtrándose al subsuelo, llenando acuíferos, lagos y ríos.

 

 

 

Bonsai Colmenar está ubicado al pie de la Sierra de Madrid y desde hace unos 10 años no veíamos nevar con tanta intensidad.

 

 

 

Sin duda, la estampa de la nieve sobre la naturaleza es de las visiones más bonitas que podemos contemplar; e increíblemente maravilloso es descubrir nuestros bonsáis embellecidos por el manto blanco.

 

 

La nieve perfila las bonitas estructuras de los árboles caducos, resaltando las ramificaciones y cubriendo caprichosamente el sustrato.

 

 

 

Las coníferas tardan en cubrirse totalmente, pero han sido tantos litros los caídos en estos días que en muchos casos lo han conseguido.

 

 

 

El privilegio de poder pasear por el jardín de bonsáis con la nieve cubriendo los pequeños arbolitos te hace sentir y disfrutar de la naturaleza más pura. La sensación es especial y aconsejo sentirla.

 

 

En general la nieve no es un problema para los bonsáis, de hecho, al nevar las temperaturas no son excesivamente bajas, por eso y a pesar de la prudencia que hay que tener en estas ocasiones, siempre animamos a nuestros alumnos y clientes a que se acerquen a contemplar y disfrutar de la belleza del jardín.

 

 

 

En Bonsai Colmenar cultivamos ejemplares de muy diferentes orígenes por lo que no tratamos igual a todos nuestros bonsáis, tomamos las precauciones necesarias para dar a cada especie el cultivo que precise por sus características y procedencias. Arboles tropicales, subtropicales y mediterráneos los protegemos de las bajas temperaturas y la nieve.

 

 

Otro apartado especial es el de los bonsáis de pequeño tamaño, ante la previsión de días con temperaturas extremas, o complicadas inclemencias atmosféricas, procedemos a resguardarlos independientemente de la especie a la que pertenezcan.

 

 

 

Pero mi experiencia con la nieve es siempre buena, os animo a que disfrutéis de ella, y que actuéis con vuestros bonsáis con prudencia, pero como los 365 días del año.

 

 

 

La primera semana del año ha sido especialmente bondadosa en este sentido. Demos a nuestros bonsáis los cuidados que precisen y complazcamos nuestros sentidos con su simple contemplación.

 

 

Carlos Lázaro
“A dónde el bonsái me lleve”

Navidad en Bonsai Colmenar 2020

Finaliza el año y como viene siendo habitual organizamos la venta especial de Navidad, es el momento de incorporar al jardín los ejemplares de nuestra zona de cultivo, bonsáis y prebonsais que hemos ido trabajando o que han permanecido aclimatándose durante un tiempo que consideramos prudencial.

 

 

Más de 400 ejemplares de calidad, de todos los precios, momentos de formación y tamaños.

 

 

Como siempre y solo en estas fechas vais a encontrar bonsáis a precios especiales.

 

 

Las novedades son de especies y procedencias variadas, como diferentes prunus, (como cada Navidad los mume siempre son los más demandados), pinos thumbergii y parviflora, juníperos, arces (deshojo, katsura, buergerianum, katsura, kiyohime, mompelier…), carpes (laxiflora, turczaninovii, betula…), olmos (corticosa, parvifolia, nire) , manzanos, granados nejikan, sabinas. En esta ocasión también hay un buen número de tropicales y subtropicales o bien que por nuestra zona geográfica tenemos que proteger, Naranjos Kinzu, myrtifolias, coprosmas, salvias, loníceras, serissas japónicas…

 

 

Estamos en invierno y es el momento de disfrutar y reconocer la calidad de los bonsais, descubrir las siluetas y ramificaciones nos ayuda a valorar cada pieza.

 

 

 

 

Además, vamos a montar una exposición y venta especial de cerámica española para bonsai, la mayoría ya conocéis las maravillosas piezas del Maestro Carles Vives, y si no, merece la pena que vengáis a descubrirlo. Originalidad, sensibilidad y calidad son las cualidades esenciales de cada una de sus obras, el complemento ideal para nuestros bonsáis.

 

 

En el apartado de cerámica japonesa, tendremos una zona especial para las de Tokoname de mayor calidad, novedades que nos han ido llegando para esta ocasión.

 

 

La decoración de temática asiática también tendrá su espacio, nuevas linternas, muñecas japonesas y complementos para disfrutar.

 

 

Os esperamos en Bonsai Colmenar.

 

Carlos Lázaro
“A dónde el bonsái me lleve”

Trabajando bosques. Escuela Bonsai Colmenar

Si tuviera que elegir un trabajo que ilusione mas llevar a cabo a los alumnos de mi escuela, creo que no tendría duda, la formación de bosques.

 

 

Dentro del calendario de trabajos aconsejados lo tenemos previsto en el 3er nivel. Entendemos que las técnicas de alambrado, poda y composición están afianzadas para ser practicadas con cierta seguridad, ya que hay que ponerlas en práctica durante todo el proceso.

 

 

Una vez elegida la especie con la que se quiere trabajar procedemos al estudio previo del boceto. Siempre acompaño a mis alumnos por el jardín con el fin de que se fijen y aprendan de los diferentes bosques que ya se han formado y están expuestos.

 

 

Previo a cualquier operación y antes de empezar a coger las tijeras, aconsejo y animo a realizar diferentes dibujos, simples esbozos que resultarán muy instructivos, ayudando a plantear los trabajos y los tiempos, independientemente del trabajo que se vaya a acometer. Hay que hacer varios bocetos hasta convencernos de cuál es el elegido y por tanto nuestro objetivo. El seleccionado nos guiará hasta la finalización del trabajo.

 

 

En estos días hemos procedido al plantado de dos bosques en clase, uno de chamaecyparis y otro de pinus parviflora.

La elección de los ejemplares es otra de las tareas importantes, cada uno debe cumplir una función en el conjunto. Empezamos eligiendo y colocando el árbol principal y alrededor y en base a él, vamos montando el bosque.

 

 

En el caso de los chamaecyparis el trabajo ha llevado mucho tiempo, son siete ejemplares y se ha alambrado hasta el mínimo detalle. La elección de la maceta fue francamente difícil, en un primer momento se eligieron dos, esmaltada azul y sin esmaltar. Nos decantamos por la oval sin esmaltar ya que nos pareció que iba mejor con la idea de bosque que se pretendía plasmar.

 

 

A pesar de que estaba todo previsto el trasplante nos llevó varias horas, hay que ir despacio, en bonsai las prisas no llevan a buen fin.

 

 

En el caso del bosque de pinos, los ejemplares con gran personalidad marcaron totalmente el trabajo. Aquí la elección de los pinos fue definitiva en el trasplante, los árboles ya muy trabajados como bonsai podían llegar a competir, por lo que la tarea más delicada, para que el resultado fuera bueno, fue la situación de cada uno en la maceta.

 

 

Trabajar con materiales de calidad como en estos dos casos es una garantía de éxito.

 

 

Carlos Lázaro
“A dónde el bonsái me lleve”

Bonsais en la carretera

El bonsai es sin duda el motivo principal que nos lleva a realizar nuestros viajes a Japón, descubrir y disfrutar de los diferentes viveros que nos vamos encontrando en el camino, conocer y conversar con sus profesionales, nos hace entender y apreciar el momento que está viviendo Japón con relación a este arte.

 

 

Como en cualquier medio, y el bonsai no es diferente, encontramos colecciones admirables con piezas espectaculares, pero también pequeños jardines, negocios familiares, sorprendentemente caóticos.

 

 

Viajábamos por carreteras locales cerca de Iroshima en Japón, perdidos entre montañas y campos de arroz y fuera de cualquier ruta turística, cuando nos llamó la atención una gran cantidad de macetas de bonsai a la puerta de algo que parecía un jardín. Aunque no había ningún letrero que nos hiciera pensar que se trataba de un centro de bonsai, nos acercamos y fuimos recibidos por el propietario algo perplejo al descubrir a dos occidentales interesados por su trabajo.

 

 

Desde el primer momento percibimos el desbarajuste en el que convivían multitud de bonsáis y plantas, muchos eran simplemente proyectos en espera de ser trabajados. Curiosamente había bastante variedad en cuanto a especies, pero el desorden hacía complicado llegar a disfrutarlos.

 

 

Se percibía un exceso de trabajo por hacer y pocas manos para realizarlo, algo que en bonsai pasa frecuentemente. El entusiasmo por experimentar trabajos, estilos y especies, nos pueda llevar a sobrepasar nuestra capacidad para mantenerlos o realizarlos y en este jardín era palpable.

 

 

Una vez efectuada la primera ronda al jardín empezamos a descubrir entre la maleza piezas interesantes, sobre todo en tamaños pequeños, arces, juníperos, pinos, chaenomeles, … lo que hizo la visita mucho más interesante.

 

 

Según nos explicó el dueño visitábamos su jardín de producción, donde semilleros, esquejes, materiales de acodo, árboles en formación o enfermos esperaban su momento para ser trabajados.

 

 

Entre mesas y bancadas sobresalían grandes ejemplares de pinus parviflora y thumbergii que indicaban que habían pasado mejores momentos.

 

 

Causaba dolor comprobar que el exceso de ejemplares y la falta de limpieza había llevado a perder algunos bonitos ejemplares.

 

 

Finalizada la visita y como es habitual, los dueños, una pareja de indescifrable edad, nos hizo pasar a una pequeña habitación donde nos invitaron a tomar un te, demostrando la hospitalidad de la que siempre hacen gala los profesionales japoneses de bonsai.

 

 

Carlos Lázaro
“A dónde el bonsái me lleve”

Neagari no Matsu, el Pino de raíces elevadas de Kenrokuen Garden

Los estilos que trabajamos en bonsai no dejan de ser la reproducción en pequeña escala de otros ejemplares que la naturaleza nos sirve como modelo, su contemplación es sin duda la mayor fuente de inspiración que podemos tener.

 

 

Encontrar modelos de barridos por el viento, (Fukinagashi), cascada (Kengai), semi-cascada (Han-Kengai), vertical informal (Moyogi), inclinado (Shakan),… no es difícil en su hábitat, depende tanto de los factores meteorológicos, como de la situación e incluso de la especie misma, sin embargo encontrar ejemplares de raíces expuestas (Neagari) es bastante poco probable.

 

 

En general al pasear por cualquier jardín de bonsai, y Bonsai Colmenar no es una excepción, encontramos pocos ejemplares trabajados en este estilo, algunos pinos, arces, celastros y sobre todo variedades de flor. A pesar de lo espectacular que puede llegar a ser la peculiaridad de exponer parte de sus raíces, no es un estilo demasiado seguido por el público en general.

 

 

Fue en Kanuma, Japón, donde los maestros Kobayashi y Fukuda me mostraron como se forman estos bonsai desde su inicio. Un cultivo laborioso y lento, las raíces se trabajan y colocan y con el tiempo se descubren hasta llegar a formar parte de la silueta.

Es en el maravilloso jardín Kenrokuen de Kanazawa (Japón) donde he encontrado el mayor ejemplar en estilo Neagari. Un Pinus Thumbergii o pino negro japonés, Neagari no Matsu, («pino de raíces elevadas») catalogado en más de 100 años. Los documentos acreditan su procedencia de Karasaki, región de Omi, de donde el Daimyo Maeda Nariyasu trajo las semillas que originaron este majestuoso árbol.

La técnica empleada inicialmente fue la de plantación en un montículo elevado para poco a poco y una vez constatada la firmeza de las raíces, retirar la tierra hasta dejarlas al descubierto.

 

 

Dada su envergadura y con el fin de prevenir de posibles roturas por fuertes vientos o por el mismo peso, las grandes ramas se apuntalan al suelo y es con la llegada del invierno cuando estos refuerzos, yukizuri, se multiplican, asegurando el apoyo suficiente para soportar la pesada nieve.

Han pasado más de 100 años y el árbol que vemos en nuestros días es el resultado de la aplicación de diferentes técnicas y de un magnífico cultivo, su majestuosidad le ha llevado a considerarse uno de los árboles más importantes de Japón.

 

 

Acompañado por otros muchos pinos, ocupa un lugar privilegiado en el centro de todos ellos y junto a uno de los lagos más grandes del jardín. La vista es magnífica y su disposición nos permite recorrerlo a prudencial distancia en 360º

 

 

La sensación al abandonar Kenrokuen se repite en todas las ocasiones que lo hemos visitado, es la necesidad de volver y estamos seguros que lo haremos. Tenemos una nueva cita con Neagari no Matsu y los muchísimos más encantos que posee el jardín.

 

Carlos Lázaro
“A dónde el bonsái me lleve”

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