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Demostración de Bonsái “El Inicio de un Bonsái” en Bonsái Colmenar

Los días 18 y 19 de Noviembre tuvieron lugar en Bonsai Colmenar las ya tradicionales demostraciones de Otoño.

 

 

Aunque de entrada libre, este evento está pensado principalmente para nuestros alumnos y por tanto como una prolongación de los cursos que impartimos en el centro. Por este motivo cada año cambiamos el contenido con el fin de poder explicar las distintas técnicas que aplicamos en bonsái. Nada mejor que el directo, donde el público asistente formula sus preguntas dando pie a aclarar cualquier tipo de duda.

 

 

El título elegido en esta ocasión “El Inicio de un Bonsái”. Esto parecía claro, era toda una declaración de intenciones. Una de las preguntas más habituales es,  cómo se puede comenzar a hacer un bonsái. La contestación, cuando menos, es muy amplia y sobre todo para resumirla en poco minutos. Parece obvio que cuánto mejor sean los comienzos de nuestro bonsái, mejores resultados obtendremos a corto y medio plazo. Todo comienza por el material elegido.

 

 

En esta ocasión habíamos seleccionado dos espléndidos manzanos del material denominado prebonsái, es decir árboles preparados durante un tiempo para convertirlos en bonsái.

 

Estos dos manzanos, después de años en suelo con el fin de conseguir engordar los troncos, se colocaron en cestas de plástico consiguiendo tanto una ramificación más fina, como unas raíces apropiadas para su cultivo como bonsái. Todas las ramas que habían crecido durante su cultivo en suelo se eliminaron.

 

 

El trabajo durante la Demostración consistió básicamente en podar y seleccionar las ramas que tenían los árboles en ese momento, elección del frente del futuro bonsái, selección y poda de raíces formadas durante su estancia en el cajón de plástico y plantado de los manzanos en la maceta elegida para sus primeros pasos como bonsái.

 

 

Queda mucho trabajo por delante pero sin duda bonito y apasionante.

 

 

Quiero dar las gracias a cuantos acudieron a estas dos Demostraciones, con su entusiasmo y ganas de aprender consiguieron crear un ambiente ideal en torno al mundo del bonsái, dándonos los ánimos suficientes para seguir preparando más demostraciones y cursos en el futuro.

 

 

Aprovechamos tan entrañable ocasión, rodeados de amigos, para celebrar nuestros 18 años en Bonsái Colmenar, esperamos que sean muchos más.

 

 

De nuevo y de todo corazón Muchas Gracias a todos por hacer realidad este proyecto.

 

 

Carlos Lázaro
 
“A dónde el bonsái me lleve”

Rincones de Japón

Al Sur de Nara se encuentra el pueblo de Yoshino, lugar de peregrinación para los japoneses durante el mes de Abril con el fin de contemplar uno de sus espectáculos favoritos. En el valle florecen en torno a 30.000 cerezos (Sakura) que desde tiempo inmemorial se han ido plantando de manera escalonada por la montaña, lo que configura un paisaje inigualable.

 

 

Aquí tuvo su sede una corte paralela a la de Kioto, con el Emperador Go-Daigo, más tarde albergaría su propia tumba. Pasaron también otras figuras importantes para la historia de Japón como Yoshitome Minamoto, (s XII) General y hermano del primer Shogún Kamakura Toyotomi Hideyoshi (1594) que eligió este lugar para las fiestas de Hanami.

 

 

Después de una tormentosa subida, montaña arriba, nos encontramos con el Templo de Mikumari, construcción que marca unas diferencias interesantes con respecto a otros templos sintoístas.

 

 

Este recinto designado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, data de 1605, mandado construir por Toyotomi Hideyori, con destacadas influencias chinas.

 

 

Dedicado a Mikumari, diosa femenina asociada al agua, a la fertilidad y al nacimiento seguro. Alberga otros seis Kamis más, relacionados con Mikumari.

 

 

Alberga una estatua de madera registrada como Tesoro Nacional de Japón. Así como algunos santuarios portátiles denominados Mikoshi.

 

Se accede por una empinada escalera que conduce a una bonita puerta, quedando a la izquierda la habitual fuente o depósito de agua para las ablaciones rituales.

 

 

Una vez atravesada dicha puerta nos encontramos con un jardín rectangular cerrado por las respectivas líneas de edificios, quedando a la derecha los más elevados con acceso por escaleras de piedra.

 

Esta construido con el estilo Nagare-Zukuri con edificios de madera decorados con pintura dentro de los gustos sintoístas.

 

 

Cuando lo visitamos no había nadie más que nosotros, el silencio y recogimiento, junto con los edificios y el jardín, provocaban un especial ambiente del que parecía emanar una energía de esas viejas y magníficas construcciones, que, sin duda, compensaba la búsqueda y subida por el monte Yoshino. Un lugar profundamente evocador.

 

 

Nos llamó la atención un pino, del que por un lado salen las típicas acículas de un Parviflora, mientras que por el otro, las acículas pertenecían a un Thumbergii. Al acercarnos a ver de qué se trataba pudimos comprobar que los dos salían de un solo pie. La situación era clara, el Parviflora estaba injertado en pino Thumbergii, lo sucedido es que muchas de las ramas originadas del primero habían ido muriendo quedando a merced de unas nuevas ramas que habían brotado por debajo del injerto con mucha más fuerza. Teniendo hoy en día más masa verde de Thumbergii que de Parviflora. Seguimos aprendiendo de la Naturaleza.

 

 

Un recóndito lugar propicio para los buscadores de la Historia que quieren alejarse de las rutas más transitadas y seguir aprendiendo de los antiguos.

 

Carlos Lázaro
“A dónde el bonsái me lleve”

Orden y Técnica en Pinos formados

La planificación de los trabajos en nuestros bonsáis vendrá dada por distintas circunstancias, una fundamental es el momento de formación en el que se encuentre el árbol. Entender la evolución, ritmo de crecimiento y desarrollo en el estilo que estamos formando el bonsái será decisivo para poder avanzar con paso firme y seguro.

 

 

Dedicarle el tiempo necesario para meditar en la dirección de nuestras decisiones minimizará tanto la posibilidad de errores como el dar pasos para atrás, lo que retrasaría innecesariamente la formación en nuestros bonsáis.

Cuando nos enfrentamos a árboles con años de cultivo, los trabajos se vuelven cada vez más técnicos y precisos. En las fotos que os mostramos en este blog se pueden apreciar árboles con un alto grado de formación, por lo tanto los trabajos estarán encaminados a seguir el camino fijado, así como mejorar en lo posible, poco a poco, la belleza y equilibrio del árbol.

 

 

Es el momento de repasar si sobra alguna rama, así como seguir formando cada una de ellas, longitudes, densidades, silueta de cada rama que se englobará en el diseño total del árbol y que nos conducirá al equilibrio del mismo.

 

 

El trabajo en árboles muy densos se puede volver complicado y tendremos que echar mano, no sólo de nuestra pericia, sino que además será obligatorio llevar un criterio y orden en el trabajo previamente estudiado y calculado.

 

 

Como sabemos la técnica del alambrado en pinos es esencial, por lo que hay que conseguir una colocación en ramas y brotes ajustada, tanto a la estética que queremos conseguir, como al vigor y equilibrio del árbol.

Llegar a tener unas ramas bien formadas será consecuencia de un trabajo cuidadoso y continuado a lo largo de los años hasta conseguir unas masas verdes bonitas y compactas. Esto no será posible sin un buen trabajo de selección de brotes, un estudiado pinzado y por supuesto del cultivo que nos requiera cada bonsái.

 

 

En cuanto a la colocación de las ramas la técnica del alambrado será cada vez más precisa utilizando en cada momento el calibre de alambre más adecuado (utilizo cobre recocido), de manera que una sola rama necesitará de varios calibres para su correcta colocación.

 

 

Paciencia y perseverancia serán dos cualidades que sin duda, nos ayudarán a conseguir nuestros objetivos en bonsái.

 

Carlos Lázaro

 

“A dónde el Bonsái me lleve”

Colores Otoñales

En el mundo del Bonsai hay épocas de grandes cambios que condicionan el crecimiento y desarrollo de nuestros árboles; el Otoño es uno de estos momentos, tiempo de cambios, debemos prepararnos primero para la llegada del Invierno y de la Primavera después.

 

 

Desde el punto de vista estético todos esperamos los inigualables colores otoñales, maravillosos en especies como acer, carpinus, euónimus, lagestroemias y un largo etc., y por si esto no fuera poco algunas camelias nos premian con su bella floración.

 

 

Pero debemos de ser conscientes que para que todo esto se produzca necesitamos que la climatología siga su curso natural, si no fuera así el árbol puede llegar a alterar su normal funcionamiento. De la misma manera que tiene que notar el cambio estacional, si el frio y las lluvias no llegan o lo hacen tarde, los bonitos colores no aparecerán o no tendrán la fuerza e intensidad que nos gustaría.

 

 

Esto quiere decir que estamos en manos de la naturaleza, y por mucho que nos esmeremos en nuestro cultivo y atenciones a nuestros bonsáis (y esto tiene que ser así), si no se producen los cambios estacionales no llegarán los colores otoñales.

 

Las variaciones vendrán dadas también por las temperaturas en nuestra zona de cultivo, si vivimos en una zona cálida en la que el Otoño no supone una bajada notable de temperaturas a los árboles les costará más cambiar el color de sus hojas.

 

 

Los problemas no terminan aquí, tenemos un cambio climático que estamos comprobando produce una clara alteración en el normal desarrollo estacional en nuestros bonsáis. Esto, seguro, los aficionados más veteranos lo habrán podido comprobar, debiendo ajustar y acomodarse a las nuevas situaciones climatológicas, según las zonas no fácil de conseguir.

 

 

Este Otoño no solo no está llegando ni el frio, ni las lluvias, como es lo habitual, sino que además la subida de temperaturas está obligando a los aficionados al bonsái a extremar el cuidado en temas tan importantes como el riego. Cuando estás esperando que la llegada del Otoño te permita ir regando cada vez un poco menos, este año ha sido todo lo contrario.

 

Siempre hay que aprender de todas las situaciones y está claro que el riego es lo suficientemente importante para que no dejemos de vigilar nuestros bonsáis y ajustemos los riegos de la mejor manera.

 

 

Espero que vuestros bonsáis, pese a los cambios y retrasos climatológicos, os premien un año más con los espectaculares colores otoñales, para mí de los más bonitos en el año.

 

Carlos Lázaro

 

“A dónde el bonsái me lleve”

¿Cómo vemos la Naturaleza?

Quiero presentaros a Kenji Baba, un joven artista japonés nacido en Osaka en 1973.

Desde niño es atraído por el trabajo con arcilla; cursa estudios en la Universidad de Artes de Osaka, graduándose en Jardinería de Paisaje y Urbanismo, lo que le lleva a trabajar en Australia y otros países. A su regreso a Japón comienza a exponer su obra (2011) y es en 2013 cuando toma la decisión de trabajar en su producción a tiempo completo.

 

 

En la presente muestra nos conduce por un país de fantasía. Animales y plantas parecen ser un todo, es una visión irreal y misteriosa que supone un encontronazo para el espectador que aun reconocimiento con facilidad los sujetos y formas, no le es fácil encontrar una explicación racional.

 

 

Son plantas y animales viviendo y evolucionando juntos. No importa la realidad, es una visión que va más allá.

 

 

Además de su maestría en tallado y composición, Kenji Baja, nos muestra con generosidad su mundo interior, así como su personal visión de la naturaleza. Evolución y convivencia de los distintos seres vivos parecen ir más allá del aprovechamiento de los materiales a la hora de hacer las esculturas.

 

 

Cada pueblo, cada civilización tiene su propia visión de la naturaleza la cual nos ha sido trasmitida. Ojalá no perdamos nunca el respeto en esa convivencia y la interpretación plural que cada artista nos siga trasmitiendo a través de su obra, por muy disparatada que esta pueda ser a simple vista.

 

 

Esta exposición nos conduce por este mundo de conjeturas e interpretaciones, de algo tan conocido por todos como son los árboles, plantas y animales.

 

 

Más allá de la estética esto es lo que sentimos en nuestro interior cuando nos ponemos delante de una obra artística y el autor nos propone el inquietante momento de que a cada pieza, formando parte de nosotros, se le da la interpretación individual y que esta enriquezca nuestras sensibilidades.

 

 

Sé que para alguno la representación de un ciervo saliendo del tronco de un bonsai puede parecer una aberración o algo sin sentido. No nos quedemos en lo anecdótico y vayamos un paso más allá y cuando menos, respetemos la visión de la naturaleza que nos ofrece tan original artista.

 

Carlos Lázaro

 

“A dónde el Bonsái me lleve”

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