Autor: Carlos Lazaro

Ainu Kotan

Naturaleza, tradición, expresión artística, …  y naturalmente el bonsai, son los principales motivos que nos mueven a viajar habitualmente a Japón y que nunca dejan de sorprendernos.  

 

 

De nuevo en Hokkaido, tan diferente, que nos hace dudar del país en el que nos encontramos.   

 

 

En uno de nuestros últimos viajes visitamos el Parque Nacional de Akan, una maravillosa extensión de 905 kms densamente boscosa, en la que conviven dos cimas volcánicas Me-Akan y O-Akan; y los lagos de origen volcánico Mashu-ko, Kussharo-Ko y Akan-ko,

 

 

Es una zona de difícil acceso, por lo que hace que sea todavía más atractiva para senderistas y observadores de aves.

Junto al lago Akan-ko, se encuentra un bello pueblo llamado Ainu Kotan, Sus pobladores, la tribu Ainu, son de origen asiático, y representan la minoría más diferenciada de Japón.

 

 

El Ainu es un pueblo profundamente religioso. Rezan en primer lugar al Dios del Fuego, que reside en el hogar de cada casa cuidando de la familia.

 

 

Es en Ainu Kotan donde habita la mayor comunidad ainu que queda en la isla. Las muchas generaciones de matrimonios  mixtos han hecho que los rasgos diferenciadores hayan ido diluyéndose, aunque persisten muchos signos materiales de su rica cultura.

 

 

Ainu Kotan fue parcialmente reconstruido para recrear la vida de los ainus, pasear por sus calles nos traslada a un pasado muy diferente. En uno de sus extremos, en realidad son 4 calles, encontramos una reproducción de las antiguas chozas, fabricadas con cañas en la que se organizan espectáculos de danza y música tradicionales, junto a ella un pequeño Museo de la Cultura.

 

 

Nos sorprenden las construcciones en madera pintadas de muchos colores, con figuras de animales y exuberante decoración, y que en la actualidad albergan comercios de artesanía o pequeños restaurantes donde todavía se pueden degustar platos típicos.

 

 

La artesanía en madera y piel está presente en cualquier actividad, desde la construcción, utensilios de trabajo, decoración, … siendo una fuente de ingresos importante en la zona.

 

 

Otra de las curiosidades de la zona es la existencia de una rara especie de algas “Marino” que forma hermosas bolas verdes. Viven en el lago Akan y tienen un crecimiento lentísimo, nos comentaron que para alcanzar el tamaño de una pelota de béisbol han de pasar sobre 200 años. Han sido reconocidas como Monumento Natural Nacional Especial.  Se pueden adquirir brotes embotellados en las tiendas de la zona.

En resumen un maravilloso reducto de paz.

 

Carlos Lázaro
“A dónde el bonsái me lleve”

Demostraciones de Otoño en Bonsai Colmenar

Los pasados días 10 y 11 de Noviembre tuvieron lugar las demostraciones de bonsai que cada año venimos haciendo en nuestras instalaciones. Estas actividades se engloban como complemento a los cursos de bonsai que realizamos en el centro y si bien están pensadas para los actuales alumnos, también nos acompañan antiguos alumnos y clientes.

 

 

A pesar de que ya son 19 años los que cumplimos este curso, cada año cambiamos la temática y por tanto los materiales a utilizar en cada demostración. Mientras que el año anterior se utilizaron manzanos, para esta ocasión seleccionamos dos juníperos chinensis muy bien ramificados pero sin ninguna formación como bonsái.

 

 

Queríamos centrarnos en el comienzo de diseño, seleccionando estilo, tronco o troncos, frente, tamaño futuro, ramificación inicial, silueta, comienzo de nebari, etc.

 

 

Uno de los apartados principales los dos días fue la correcta colocación del tronco principal, buscando dirección, curva, inclinación, conicidad, etc.

 

 

Para conseguir todo esto, parte importante, fue el trabajo en madera que tuvimos que acometer para conseguir curvas, movimientos e inclinación, para lo cual fue necesario la utilización de herramientas eléctricas que facilitaron notablemente la tarea, pudiendo efectuar las tensiones previstas.

 

 

Por supuesto toda operación que se realizó fue teniendo en cuenta en todo momento la especie elegida así como sus características a la hora de planificar los trabajos. Sin duda la familia de los juníperos se prestan perfectamente a estos tipos de técnicas.

 

 

Dado el sentido de prolongación de clases, las operaciones fueron acompañadas de todo tipo de explicaciones puntales y detalladas para que todos los alumnos pudieran seguir paso a paso la evolución de los árboles y las técnicas empleadas, sin que fuera determinante su nivel de conocimientos.

 

 

Las demostraciones estuvieron aderezadas con no pocas preguntas, todas necesarias e interesantes, lo que nos ayudó a completar la evolución paso a paso de los árboles, tanto en el trabajo actual como en su proyección futura, así como en los cuidados posteriores necesarios en cualquier buena recuperación de la planta.

 

 

Quiero dar las gracias por su asistencia y entusiasmo a todos los participantes que contribuyeron a pasar dos mañanas especialmente divertidas y entrañables en torno al bonsai, en un marco animado por los magníficos colores otoñales del jardín.

 

 

Quedamos emplazados para el próximo evento que tendrá lugar durante la Navidad.

A todos muchas gracias.

 

 

Carlos Lázaro
“A dónde el bonsái me lleve”

Piedras de Oya, Japón

Movidos por la curiosidad y en nuestro intento de conocer lo más posible el maravilloso territorio de Japón, intentamos prescindir de las rutas turísticas habituales y llegamos a lugares peculiares como es el caso de la antigua cantera subterránea conocida como “el espacio desconocido”.

En Utsujomiya, cercana a los viveros de bonsai especializados en Satsukis que visitamos cada año, se encuentra una antigua mina de la que se extrae la peculiar piedra conocida como OYA.

Estuvo activa desde el siglo XVII hasta 1986 y en la actualidad funciona como Museo histórico permanente y espacio multifunción. La grandiosidad del lugar ha hecho que sea elegida como escenario en la filmación de películas y videos, así como en funciones de teatro, Teatro Noh, conciertos, etc.; como curiosidad, se utilizó en la fabricación de aviones durante la II Guerra Mundial.

En la zona de acceso descubrimos una pequeña colección de bonsáis colocados estratégicamente para ayudar a la decoración de un sencillo jardín, como siempre nos sorprende la facilidad con que se puede acceder a ellos, evidentemente se colocaron con la seguridad de que ningún visitante se aventuraría a tocarlos.

A través de una interesante muestra de maquinaría, utensilios, fotografías y maquetas nos adentramos por unas empinadas escaleras al interior de la mina. La caverna subterránea nos recuerda las ruinas de la Antigua Roma, luces de colores iluminan estratégicamente huecos y pasillos consiguiendo una atmósfera algo surrealista.

Las extensas salas subterráneas cubren una superficie aproximada de 20.000 m2, manteniendo una temperatura constante de unos 10º.

Las piedras de Oya son la estructura básica de las colinas del lugar. Es fácil descubrir explotaciones a cielo abierto, enormes rebanadas extraídas de las laderas dejan huecos gigantes tallados en las montañas.

Compuesta de los tipos más finos de detritos volcánicos, estratificados; es una piedra de corte suave y resistente al calor. Utilizada en la antigüedad en cercas y almacenes, sobresale entre las construcciones de madera aportando un toque elegante.

En la actualidad se emplea en áreas decorativas, fachadas, esculturas, … como en la construcción del famoso Hotel Imperial en Tokio.

Su denominación “Piedra Oya” viene dada por el próximo Templo Oya-ji, construido en el interior de la roca, en el exterior sobresale una enorme estatua de Oya Kannon de unos 90 metros de altura; fue tallada con la roca de la montaña tras la Segunda Guerra Mundial, y dedicada a las víctimas de la guerra con el fin de promover la paz mundial.

Carlos Lázaro
“A dónde el bonsái me lleve”

El Otoño en los Pinos

Uno de los pinos más utilizados en bonsai es el Pinus Parviflora o Pino blanco japonés. Fácil de distinguir de otros pinos ya que de cada brote salen cinco acículas, a lo que hay que añadir un abanico de verdes realmente bonitos. Tamaño y color de la acícula puede cambiar ya que tenemos un buen número de variedades diferentes procedentes de Japón.

 

 

Con la llegada del Otoño se produce un hecho o rasgo diferenciador entre los Pinos Parviflora y el resto de pinos utilizados habitualmente en bonsai. Al percibir el menor número de horas de sol y los cambios de temperatura, el árbol comienza a amarillear primero y a tirar después las acículas del año anterior. Esto suele suponer un pequeño susto para los aficionados nóveles que no conocen esta característica.

 

 

La caída de acículas puede llegar a ser muy abundante, lo que facilita la renovación de las mismas y por otra parte, ya que tiene cinco acículas por brote, ayuda a conseguir masas verdes muy compactas.

 

 

Hay profesionales y aficionados que no esperan a que las acículas en esta especie se pongan amarillas, retiran las viejas cuando las nuevas ya están maduras. En Japón he podido ver como las quitaban en Agosto y Septiembre.

La decisión debiera tomarse en base a la planificación de trabajos que tengamos hecha para el árbol.

 

 

En cualquier caso si decidimos esperar a que sea el pino el que decida cuando tirar la hojas, nuestra labor será la de rematar la limpieza; lo que nos permitirá, a la vez que ajustamos la longitud de los nuevos plumeros, podar los brotes o ramas nuevas no deseadas.

 

 

En cuanto al cultivo y cuidados de estos bonsais en Otoño no cambia de los habituales que hacemos en otras especies. Cuidaremos de limpiar el suelo de nuestros pinos para mantenerlos libres de bridas, el riego se ajustará a las necesidades de cada árbol, con la precaución de que las temperaturas y horas de sol empiezan a cambiar, esto cada año puede ser diferente. Mantendremos el abono mientras las temperaturas no bajen mucho y el árbol siga en activo, no olvidemos que se están terminando de formar las yemas que abrirán la siguiente Primavera.

 

 

Todas estas tareas tenemos que ajustarlas a nuestra zona climática, lo que puede producir algunos cambios o ajustes.

 

 

Espero que disfrutéis de vuestros pinos y de los interesantes colores de Otoño.

 

Carlos Lázaro
“A dónde el bonsái me lleve”

Separación de acodos.

Entre las actividades prácticas programadas para el Primer Nivel del Curso de Bonsai en la Escuela Bonsai Colmenar, está la realización de una serie de acodos, se llevan a cabo al final de la primavera con la intención de separarlos al fin del verano.

 

 

La separación de los acodos se programa como actividad fuera del horario habitual días antes del comienzo del curso para los alumnos con los que se hicieron en clase, con el fin de que puedan comprobar su evolución y proceder al plantado.

 

 

En esta ocasión se utilizaron dos de los materiales acodados. Un acer Palmatum SSP de producción propia desde esqueje y un Pirus Calleriana Chanticleer, peral, como característica, produce una especial y bella floración.

En los dos casos el motivo de acordarlos era modificar su altura, así como conseguir buenos nebaris.

 

 

La técnica empleada fue la del anillo pelado en todo el contorno del tronco. Se utilizaron macetas de plástico que se pueden cortar con facilidad y como sustrato el mismo que utilizamos de manera estándar para nuestros bonsáis en Bonsái Colmenar.

 

 

En el caso del Acer Palmatum el anillo se realizó a unos 7 cms del suelo y como se puede apreciar por las fotos las raíces asomaban por los agujeros de drenaje.

En el caso del peral el corte se realizó más alto, pensando tanto en la conicidad futura como en el mejor aprovechamiento de las ramas existentes.

 

 

El corte con la sierra se realizó justo por debajo de la maceta para posteriormente retirar todo el tronco posible.

 

 

En la foto se puede apreciar como las raíces llenaban completamente la maceta.

Sin tocar mucho el cepellón puesto que las raíces son todavía muy tiernas, colocamos los árboles en macetas de cultivo donde estarán un año. El sustrato fue el mismo que utilizamos anteriormente para enraizar los acodos. Con el fin de no dañar las raíces el árbol se sujetó a la maceta con una cuerda y por el exterior de la misma.

 

 

Es conveniente sellar los cortes, tanto el que queda enterrado como el que queda al aire, con pasta selladora.

 

 

En el caso del peral el árbol quedaba inestable, también por tamaño y peso, por lo que pasamos un alambre a modo de tensor desde la base de la maceta a una de las ramas, de esta manera las raíces no sufrirán.

 

 

Como todavía hacía calor, después del plantado, los árboles se colocaron parcialmente sombreados y vigilando de manera especial el riego, no en vano los árboles tienen que aprender a vivir única y exclusivamente con las nuevas raíces procedentes de los acodos.

 

Carlos Lázaro
“A dónde el bonsái me lleve”

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