Autor: Carlos Lazaro

Demostraciones Otoño 2019 – Escuela Bonsai Colmenar

Un año más, y ya van 20, los días 16 y 17 de Noviembre hemos realizado dos de las demostraciones programadas en el calendario de actividades de la escuela.

 

 

Este año elegimos como tema “Arboles Caducos” y para trabajar 2 prebonsais de haya, Fagus sylvática, a los que se realizaron los trabajos de diseño, poda, alambrado y trasplante.

 

 

Dado que una gran cantidad de especies pertenecen a la división de caducos, el tema a desarrollar es amplísimo, por eso en estas dos demostraciones dedicamos una importante parte del tiempo a conocer sus características y desarrollo para, aplicando las técnicas necesarias, conseguir el mejor desarrollo de nuestros bonsáis.

 

 

Conocer como es el funcionamiento de estos árboles, comprender la importancia de unas buenas raíces, reconocer las yemas y sus funciones, conseguir las mejores brotaciones mediante los diferentes pinzados, entender cómo y cuándo podar, cómo y cuándo trasplantar, … fueron algunos de los puntos que tratamos en estas demostraciones.

 

 

Por estos motivos se decidió dividir las demostraciones en dos partes, en la primera puramente teórica se desarrollaron las técnicas de poda, diseño, pinzado, estacionalidad, etc.,

 

 

Tratar un tema tan amplio de manera general, dado el gran surtido de especies de caducifolios empleados en el mundo del bonsai, y conscientes de los diferentes niveles de conocimiento de los asistentes, supone un reto cuando menos ambicioso y no exento de ciertas complicaciones. Explicar aspectos técnicos que posteriormente habrá que aplicar en la práctica, teniendo en cuenta la cantidad incalculable de excepciones, requiere de tiempo y paciencia por parte del auditorio.

 

 

La segunda parte fue totalmente práctica, a partir de dos prebonsais de fagus sylvática se explicaron distintos aspectos y técnicas tanto de poda como de alambrado, teniendo en cuenta la gran diferencia en la aplicación de estas dos técnicas entre caducos y coníferas. Dobles alambres, protecciones para la corteza y algunas otras técnicas son las que se emplearon a la hora de desarrollar el trabajo en estos dos árboles, que, aunque jóvenes todavía, presentaban unas buenas opciones de trabajo, tanto en cantidad como en calidad de ramificación.

 

 

Por supuesto que dado que es el primer trabajo de formación en estas dos hayas, las decisiones que se tomaron no son en modo alguno definitivas y esto no pasa de ser un comienzo, eso sí, hermoso y esperanzador. Queda mucho trabajo por delante en el que acompañaremos al árbol en su crecimiento y desarrollo, intentando seguir la planificación estudiada previamente y respetando los ritmos y pautas que nos marquen los árboles.

 

 

Terminamos las demostraciones con el trasplante, pudimos comprobar el buen estado de las raíces, permitiéndonos podar y equilibrar el cepellón para su futuro desarrollo en maceta de bonsai.

 

 

Quiero agradecer a todos los asistentes su generosidad y máxima atención, con sus preguntas y comentarios contribuyeron a crear un magnífico y didáctico ambiente de trabajo. Gracias por dos mañanas espléndidas en torno al mundo del bonsai y gracias a todo el equipo de Bonsai Colmenar, sin el cual no hubieran sido posibles estos eventos.

 

 

Carlos Lázaro
“A dónde el bonsái me lleve”

Otoño en Bonsái Colmenar

Por fin, disfrutamos del otoño, y aunque parece que nunca se acaban las altas temperaturas, la realidad es que estamos a medio camino del sofocante verano y del frío invierno. Percibimos que los días se han acortado, que en el ambiente huele a lluvia y que la naturaleza avanza paso a paso mientras los árboles van viendo caer sus hojas.

 

 

Es una de las estaciones preferidas para los amantes de la naturaleza, las tonalidades rojas, naranjas, amarillas y verdes de los árboles dan un toque especial al paisaje, y cuando en un jardín de bonsáis conviven algo más de 150 especies la paleta de color se asemeja a la de un pintor impresionista.

 

 

Los colores de otoño se deben a una serie de factores relacionados con los fenómenos típicos de la estación.

 

 

 

 

Temperatura y humedad inciden en el cambio de coloración de las hojas, afectando sobre todo a los árboles caducifolios como antesala a la caída de las hojas. En algunas de las especies perennes, como las azaleas, el cambio de color de las hojas también es evidente, algunas de ellas tornan los verdes a verdes más oscuros, rojos, amarillos, y terminarán cayendo en cuanto bajen algo más las temperaturas.

 

 

 

 

En la zona donde está ubicado Bonsai Colmenar, junto a la Sierra de Guadarrama (Madrid) las temperaturas nocturnas han llegado a descender bastante, esto unido a días soleados ha favorecido los colores intensos que estamos disfrutando desde hace varias semanas.

 

 

El menor número de horas de luz y los cambios que sobrevienen con el otoño, es otro de los factores que inciden en la caída de las hojas.

 

 

 

 

Cada especie varía el color de sus hojas, y las muda en momentos diferentes., incluso cada sujeto, se da la circunstancia de que, en bosques o ejemplares colocados juntos en el jardín, hay una diferencia de comportamiento, aportando un atractivo contraste.

 

 

Que cada año el cambio de color es diferente es algo que podemos comprobar con facilidad si vamos fotografiando nuestros bonsáis, la comparación nos puede llegar a sorprender.

 

 

No olvidemos que son los últimos días de abonado, el riego como siempre fundamental en el cultivo nos hará estar muy pendientes, son tiempos de cambios, sol, lluvia, aire e incluso las primeras heladas pueden concentrarse en 24 horas.

 

 

Es la época perfecta para pasear tranquilamente por el jardín de bonsáis, percibiendo el contraste de colores en las hojas, los frutos maduros, adivinando las siluetas escondidas desde la primavera, …En definitiva Disfrutando de la naturaleza.

 

Carlos Lázaro
“A dónde el bonsái me lleve”

Trasplante Pinus sylvestris

En bonsái, como en muchas de las actividades que realizamos con seres vivos, la programación en las tareas es necesaria y recomendable, pero en numerosas ocasiones son los propios sujetos los que marcan el calendario.

 

 

En este caso os queremos presentar el trasplante de un viejo ejemplar de pinus sylvestris, las medidas actuales, sin contar la maceta, son de 94 cm x 87 cm y 70 cm de fondo.

 

 

Su primer trabajo de diseño lo llevamos a cabo dentro de las actividades programadas en la Escuela durante la Demostración de Otoño del 2010 y una vez transcurrido el tiempo prudencial para afianzar el proceso de enraizamiento con un buen cultivo.

 

 

Durante el último año el desarrollo de sus numerosas raíces iba subiendo el cepellón advirtiéndonos que en cuanto fuera posible había que proceder con el trasplante.

 

 

El seguir un orden nos ayuda a preservar la salud del bonsái, en este caso de las raíces.

 

 

Teniendo en cuenta el tamaño del árbol y por tanto de la maceta, el momento de la extracción es delicado, por ello procedimos con el máximo cuidado, ayudándonos, tanto de los palillos, como de la práctica hoz con el fin de ir soltanto las raíces poco a poco, hasta conseguir que el cepellón salga entero y sin dañar.

 

 

Al sacarlo de la maceta descubrimos un cepellón compacto en un magnífico estado de salud. Dado el fuerte y rápido desarrollo que veníamos observando en los últimos años no fue sorpresa el encontrar unas abundantes raíces y micorrizas conviviendo en una perfecta simbiosis.

 

 

Ya que durante estos últimos trabajos no modificamos su estructura, decidimos colocar el pino en la misma maceta japonesa gris sin esmaltar de Tokoname, en la que había sido cultivado durante los últimos años.

 

 

En más de 12 años que lleva el pino en el jardín de Bonsai Colmenar no sólo la corteza y el nebari han ido cogiendo carácter y belleza, sino que además la acícula ha reducido de manera importante, lo que contribuye a un aspecto mucho más compacto, tanto en la ramificación como en la silueta general del árbol.

 

 

Todavía quedan cosas por hacer por lo que seguiremos trabajando y disfrutando de este magnífico ejemplar.

 

 

Carlos Lázaro
“A dónde el bonsái me lleve”

Lugares insólitos para encontrar bonsáis

Es cierto que los aficionados al bonsái desarrollamos una capacidad especial para localizarlos en los lugares más inverosímiles, aeropuertos, aseos públicos, cunetas, … y es sobre todo en cada viaje a Japón donde nuestra capacidad de asombro se ve completamente satisfecha.

 

 

El respeto de la sociedad japonesa por cualquier objeto que no sea de su propiedad es algo verdaderamente admirable, en general los bonsáis que puedes encontrar en la calle no son de especial valor, pero la gente se limita a admirarlos sin tocar. Por ello se permiten colocarlos en cualquier lugar con el único fin de embellecerlo con su presencia.

 

 

Aun no siendo lo habitual, de vez en cuando en las entradas a los comercios y restaurantes se pueden encontrar junto a otras plantas, piedras y linternas algún bonsái como otro elemento más de la decoración.

 

 

Durante los últimos años no deja de sorprendernos encontrar bonsáis en los aeropuertos formando parte de la decoración, entre revistas, comida y los objetos de recuerdo.

 

 

En uno de nuestros viajes por la isla de Shikoku nos vimos atrapados en el aeropuerto de Takamatsu por el paso de un tifón; compartimos la desértica sala de facturación con unos ejemplares de pinos que subidos en los carros para el equipaje aguardaban la llegada del personal que se ocupara de hacerlos llegar a su destino.

 

 

Hemos encontrado colecciones de muy diferente valor y estado de conservación viajando por carreteras locales, en las entradas a pequeños negocios, fábricas y casas particulares, el acceso a ellos nunca es un impedimento, aunque insisto que los ejemplares no suelen ser de calidad, en ocasiones da la impresión de que llevaran en ese lugar muchos años y que se mantuvieran por si mismos.

 

 

El comercio no es indiferente a la llegada de extranjeros aficionados al bonsái, durante los últimos años hemos encontrado bonitos ejemplares en lugares modernos y muy diversos, en librerías, tiendas de ropa, centros comerciales … en ellos prima la decoración consiguiendo el objetivo de embellecer el lugar donde se exponen.

 

 

Es conocido el afán por la limpieza y decoración en cualquier lugar en Japón, los aseos públicos son en general lugares donde la higiene y la practicidad comparten sitio, pero no se deja de lado la decoración y en uno de estos lugares encontramos un bonito ejemplar de chaenomeles que no pude dejar de fotografiar.

 

 

Y volviendo al transporte me hubiera gustado presenciar el asombro de los periodistas que viajaron de Madrid a Roma compartiendo asiento con el trofeo de la Copa de la Sostenibilidad que para su primera edición fue un bello ejemplar de pino procedente de nuestro centro y que tanto sorprendió por su originalidad.

 

 

 

Carlos Lázaro
“A dónde el bonsái me lleve”

Transformación de un Ficus Retusa

Indudablemente la tarea más importante del verano para los aficionados al bonsai es el riego, las altas temperaturas nos obligan a estar pendientes de la necesidad de agua que precisan cada uno de nuestros árboles.

 

 

Otras tareas como pinzado y abonado son fundamentales en esta época del año. Pero si lo que nos gusta es meternos a fondo con diseño, es el momento de trabajar los bonsáis tropicales.

En esta ocasión os presento un ejemplar de ficus retusa, desde que llegó a Bonsai Colmenar nos habíamos limitado a regar, pinzar y abonar. Comprobamos que su salud era óptima por lo que lo elegimos para realizar una transformación total.

 

 

La primera tarea que acometimos fue el defoliado, quedando al descubierto una bella y potente estructura, esto nos permitió empezar a vislumbrar el futuro diseño.

 

 

Una vez elegidos frente y ápice procedimos con una importante poda en la que se eliminaron y acortaron una gran cantidad de ramas.

Lo alambramos totalmente con el fin de abrir y colocar su estructura, formando las bellas ramas que conformarán el futuro bonsai.

 

 

A continuación y como último trabajo de esta temporada en este ficus procedimos con el trasplante.

Una vez fuera de la maceta comprobamos el buen estado de las raíces, esto nos permitió hacer una buena poda de las mismas.

 

 

Como complemento ideal en esta transformación, elegimos una maceta japonesa esmaltada azul, rectangular, que resalta el tronco y consigue dar una luz nueva a este bonito ejemplar.

 

 

A continuación y muy importante después de cualquier trasplante, hacer un riego en profundidad, a fondo. Regamos tierra y aprovechamos a mojar ramas y tronco.

 

 

Como cuidados posteriores colocamos el bonsai en una situación de sol directo, con el fin de que los rayos de sol actúen provocando brotaciones en todo el árbol, ello nos permitirá aumentar y mejorar la ramificación fina de las ramas.

 

 

Trabajo terminado, en breve aparecerán los primeros brotes que nos obligarán a comenzar pronto con los pinzados, ello nos ayudará a conseguir la mejor compactación posible de las masas verdes teniendo en cuenta las características propias de la especie.

 

 

Es tiempo para disfrutar del bonito ejemplar que acabamos de ayudar a crear.

 

 

Carlos Lázaro
“A dónde el bonsái me lleve”

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