Autor: Carlos Lazaro

Otoño en Bonsái Colmenar

Por fin, disfrutamos del otoño, y aunque parece que nunca se acaban las altas temperaturas, la realidad es que estamos a medio camino del sofocante verano y del frío invierno. Percibimos que los días se han acortado, que en el ambiente huele a lluvia y que la naturaleza avanza paso a paso mientras los árboles van viendo caer sus hojas.

 

 

Es una de las estaciones preferidas para los amantes de la naturaleza, las tonalidades rojas, naranjas, amarillas y verdes de los árboles dan un toque especial al paisaje, y cuando en un jardín de bonsáis conviven algo más de 150 especies la paleta de color se asemeja a la de un pintor impresionista.

 

 

Los colores de otoño se deben a una serie de factores relacionados con los fenómenos típicos de la estación.

 

 

 

 

Temperatura y humedad inciden en el cambio de coloración de las hojas, afectando sobre todo a los árboles caducifolios como antesala a la caída de las hojas. En algunas de las especies perennes, como las azaleas, el cambio de color de las hojas también es evidente, algunas de ellas tornan los verdes a verdes más oscuros, rojos, amarillos, y terminarán cayendo en cuanto bajen algo más las temperaturas.

 

 

 

 

En la zona donde está ubicado Bonsai Colmenar, junto a la Sierra de Guadarrama (Madrid) las temperaturas nocturnas han llegado a descender bastante, esto unido a días soleados ha favorecido los colores intensos que estamos disfrutando desde hace varias semanas.

 

 

El menor número de horas de luz y los cambios que sobrevienen con el otoño, es otro de los factores que inciden en la caída de las hojas.

 

 

 

 

Cada especie varía el color de sus hojas, y las muda en momentos diferentes., incluso cada sujeto, se da la circunstancia de que, en bosques o ejemplares colocados juntos en el jardín, hay una diferencia de comportamiento, aportando un atractivo contraste.

 

 

Que cada año el cambio de color es diferente es algo que podemos comprobar con facilidad si vamos fotografiando nuestros bonsáis, la comparación nos puede llegar a sorprender.

 

 

No olvidemos que son los últimos días de abonado, el riego como siempre fundamental en el cultivo nos hará estar muy pendientes, son tiempos de cambios, sol, lluvia, aire e incluso las primeras heladas pueden concentrarse en 24 horas.

 

 

Es la época perfecta para pasear tranquilamente por el jardín de bonsáis, percibiendo el contraste de colores en las hojas, los frutos maduros, adivinando las siluetas escondidas desde la primavera, …En definitiva Disfrutando de la naturaleza.

 

Carlos Lázaro
“A dónde el bonsái me lleve”

Trasplante Pinus sylvestris

En bonsái, como en muchas de las actividades que realizamos con seres vivos, la programación en las tareas es necesaria y recomendable, pero en numerosas ocasiones son los propios sujetos los que marcan el calendario.

 

 

En este caso os queremos presentar el trasplante de un viejo ejemplar de pinus sylvestris, las medidas actuales, sin contar la maceta, son de 94 cm x 87 cm y 70 cm de fondo.

 

 

Su primer trabajo de diseño lo llevamos a cabo dentro de las actividades programadas en la Escuela durante la Demostración de Otoño del 2010 y una vez transcurrido el tiempo prudencial para afianzar el proceso de enraizamiento con un buen cultivo.

 

 

Durante el último año el desarrollo de sus numerosas raíces iba subiendo el cepellón advirtiéndonos que en cuanto fuera posible había que proceder con el trasplante.

 

 

El seguir un orden nos ayuda a preservar la salud del bonsái, en este caso de las raíces.

 

 

Teniendo en cuenta el tamaño del árbol y por tanto de la maceta, el momento de la extracción es delicado, por ello procedimos con el máximo cuidado, ayudándonos, tanto de los palillos, como de la práctica hoz con el fin de ir soltanto las raíces poco a poco, hasta conseguir que el cepellón salga entero y sin dañar.

 

 

Al sacarlo de la maceta descubrimos un cepellón compacto en un magnífico estado de salud. Dado el fuerte y rápido desarrollo que veníamos observando en los últimos años no fue sorpresa el encontrar unas abundantes raíces y micorrizas conviviendo en una perfecta simbiosis.

 

 

Ya que durante estos últimos trabajos no modificamos su estructura, decidimos colocar el pino en la misma maceta japonesa gris sin esmaltar de Tokoname, en la que había sido cultivado durante los últimos años.

 

 

En más de 12 años que lleva el pino en el jardín de Bonsai Colmenar no sólo la corteza y el nebari han ido cogiendo carácter y belleza, sino que además la acícula ha reducido de manera importante, lo que contribuye a un aspecto mucho más compacto, tanto en la ramificación como en la silueta general del árbol.

 

 

Todavía quedan cosas por hacer por lo que seguiremos trabajando y disfrutando de este magnífico ejemplar.

 

 

Carlos Lázaro
“A dónde el bonsái me lleve”

Lugares insólitos para encontrar bonsáis

Es cierto que los aficionados al bonsái desarrollamos una capacidad especial para localizarlos en los lugares más inverosímiles, aeropuertos, aseos públicos, cunetas, … y es sobre todo en cada viaje a Japón donde nuestra capacidad de asombro se ve completamente satisfecha.

 

 

El respeto de la sociedad japonesa por cualquier objeto que no sea de su propiedad es algo verdaderamente admirable, en general los bonsáis que puedes encontrar en la calle no son de especial valor, pero la gente se limita a admirarlos sin tocar. Por ello se permiten colocarlos en cualquier lugar con el único fin de embellecerlo con su presencia.

 

 

Aun no siendo lo habitual, de vez en cuando en las entradas a los comercios y restaurantes se pueden encontrar junto a otras plantas, piedras y linternas algún bonsái como otro elemento más de la decoración.

 

 

Durante los últimos años no deja de sorprendernos encontrar bonsáis en los aeropuertos formando parte de la decoración, entre revistas, comida y los objetos de recuerdo.

 

 

En uno de nuestros viajes por la isla de Shikoku nos vimos atrapados en el aeropuerto de Takamatsu por el paso de un tifón; compartimos la desértica sala de facturación con unos ejemplares de pinos que subidos en los carros para el equipaje aguardaban la llegada del personal que se ocupara de hacerlos llegar a su destino.

 

 

Hemos encontrado colecciones de muy diferente valor y estado de conservación viajando por carreteras locales, en las entradas a pequeños negocios, fábricas y casas particulares, el acceso a ellos nunca es un impedimento, aunque insisto que los ejemplares no suelen ser de calidad, en ocasiones da la impresión de que llevaran en ese lugar muchos años y que se mantuvieran por si mismos.

 

 

El comercio no es indiferente a la llegada de extranjeros aficionados al bonsái, durante los últimos años hemos encontrado bonitos ejemplares en lugares modernos y muy diversos, en librerías, tiendas de ropa, centros comerciales … en ellos prima la decoración consiguiendo el objetivo de embellecer el lugar donde se exponen.

 

 

Es conocido el afán por la limpieza y decoración en cualquier lugar en Japón, los aseos públicos son en general lugares donde la higiene y la practicidad comparten sitio, pero no se deja de lado la decoración y en uno de estos lugares encontramos un bonito ejemplar de chaenomeles que no pude dejar de fotografiar.

 

 

Y volviendo al transporte me hubiera gustado presenciar el asombro de los periodistas que viajaron de Madrid a Roma compartiendo asiento con el trofeo de la Copa de la Sostenibilidad que para su primera edición fue un bello ejemplar de pino procedente de nuestro centro y que tanto sorprendió por su originalidad.

 

 

 

Carlos Lázaro
“A dónde el bonsái me lleve”

Transformación de un Ficus Retusa

Indudablemente la tarea más importante del verano para los aficionados al bonsai es el riego, las altas temperaturas nos obligan a estar pendientes de la necesidad de agua que precisan cada uno de nuestros árboles.

 

 

Otras tareas como pinzado y abonado son fundamentales en esta época del año. Pero si lo que nos gusta es meternos a fondo con diseño, es el momento de trabajar los bonsáis tropicales.

En esta ocasión os presento un ejemplar de ficus retusa, desde que llegó a Bonsai Colmenar nos habíamos limitado a regar, pinzar y abonar. Comprobamos que su salud era óptima por lo que lo elegimos para realizar una transformación total.

 

 

La primera tarea que acometimos fue el defoliado, quedando al descubierto una bella y potente estructura, esto nos permitió empezar a vislumbrar el futuro diseño.

 

 

Una vez elegidos frente y ápice procedimos con una importante poda en la que se eliminaron y acortaron una gran cantidad de ramas.

Lo alambramos totalmente con el fin de abrir y colocar su estructura, formando las bellas ramas que conformarán el futuro bonsai.

 

 

A continuación y como último trabajo de esta temporada en este ficus procedimos con el trasplante.

Una vez fuera de la maceta comprobamos el buen estado de las raíces, esto nos permitió hacer una buena poda de las mismas.

 

 

Como complemento ideal en esta transformación, elegimos una maceta japonesa esmaltada azul, rectangular, que resalta el tronco y consigue dar una luz nueva a este bonito ejemplar.

 

 

A continuación y muy importante después de cualquier trasplante, hacer un riego en profundidad, a fondo. Regamos tierra y aprovechamos a mojar ramas y tronco.

 

 

Como cuidados posteriores colocamos el bonsai en una situación de sol directo, con el fin de que los rayos de sol actúen provocando brotaciones en todo el árbol, ello nos permitirá aumentar y mejorar la ramificación fina de las ramas.

 

 

Trabajo terminado, en breve aparecerán los primeros brotes que nos obligarán a comenzar pronto con los pinzados, ello nos ayudará a conseguir la mejor compactación posible de las masas verdes teniendo en cuenta las características propias de la especie.

 

 

Es tiempo para disfrutar del bonito ejemplar que acabamos de ayudar a crear.

 

 

Carlos Lázaro
“A dónde el bonsái me lleve”

Cursos de verano 2019 en Bonsai Colmenar

Aunque en verano las tareas en la mayoría de los bonsáis se ven limitadas al riego y pinzados hay algunas especies que aprovechan las circunstancias para permitirnos realizar otros trabajos.

 

 

Durante los 20 años de Bonsai Colmenar como escuela, los cursos de verano han sido básicos en la formación de aficionados / alumnos. Se organizan con la intención de ofrecer la posibilidad de conocer en profundidad y practicar con diferentes especies, así como realizar trabajos que requieren de una especialización.

 

 

Es obvio que son las especies las que condicionan el calendario cuando pretendemos realizar trabajos. Azaleas y Pinos son un fijo en los cursos de verano, ambas especies son importantes y diversas, presentan características especiales que hay que conocer para poder cultivar con seguridad. Ambos son cursos de 8 horas teórico prácticos en los que el prebonsai trabajado queda en poder del alumno.

 

 

Mames, agarrados a roca, plantados especiales, ikadabuki, formación en cascada, diseño, trabajos en madera,… son otros de los cursos que se van alternando año a año con la intención de ofrecer la posibilidad de seguir ampliando conocimientos y desarrollar técnicas o trabajos específicos dentro del mundo del bonsai.

 

 

Para estos cursos se aconseja tener unos conocimientos básicos, lo que permite avanzar con el aprendizaje de nuevas técnicas y estilos, por ello están integrados en su mayoría por alumnos que ya han realizado algún tipo de formación en la escuela.

 

 

Algunos de nuestros cursos están encaminados a los aficionados nóveles, en este apartado el Curso de Iniciación y el Curso de Trasplante son un buen camino para descubrir, conocer y asentar los primeros conocimientos sobre el bonsai.

 

 

Estamos convencidos que para aprender bonsai hay que trabajar con prebonsais de calidad que nos permitan realizar las tareas previstas. Este es el criterio que seguimos en la elección de planta para cualquiera de nuestros cursos. Como ejemplo los cursos de mames que se llevarán a cabo durante este verano, los alumnos trabajarán pinos parviflora procedentes de Japón, ninguno mide más de 13 cm, pero ya presentan un grado de formación y refinado; en el mismo baremo están las azaleas y los pinos. En todos estos cursos el alumno se lleva el árbol trabajado.

 

 

Nuestro compromiso con la difusión y enseñanza del bonsai nos conduce a buscar y seleccionar en diferentes viveros de Japón y Europa material para trabajar en nuestra escuela y vender a los aficionados. Con esa idea hemos viajado como todos los años a Japón y próximamente lo haremos por Europa, seleccionando nuevos prebonsais que se trabajarán en los próximos cursos, estamos a punto de comenzar el Curso Anual (duración de 9 meses – de Octubre a Junio), así como para los del verano 2020.

Curso 2019 2020, Abierto plaza de matrícula. Más información cursos@bonsaicolmenar.com 

 

 

Carlos Lázaro
“A dónde el bonsái me lleve”

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