El juníperus sabina por sus características se adapta con facilidad al cultivo como bonsái. En la naturaleza se encuentra en zonas altas de montaña cuya climatología adversa hace que tenga un crecimiento lento y un desarrollo más a lo ancho que a lo alto. Su corteza es leñosa de color pardo rojizo y su hoja es perenne.

En concreto este ejemplar lleva en Bonsái Colmenar algo más de dos años. Durante este tiempo únicamente nos hemos dedicado a facilitarle su adaptación. El cultivo no ha tenido ninguna complicación y es ahora en la primavera de 2024 cuando nos decidimos por trabajar y trasplantar este prometedor ejemplar.

Desde un principio dudé que su actual posición de plantado, totalmente en paralelo al suelo, fuera la mejor.

Con ello y una vez confirmé que debíamos posicionar el tronco en una línea más vertical, procedí con el trabajo de la madera.

Limpiar y podar, fue la primera de estas tareas.

Dado que en el diseño previsto sobraban bastantes ramas, sobre todo finas, y era necesario reducir la masa foliar, eliminé las ramas que no eran necesarias, tanto en cantidad como en longitud.

Trabajé la madera intentando respetar las consecuencias e inclemencias del tiempo, quedando lo más natural posible. Limpié tanto las partes vivas como las partes secas.

Terminado el trabajo de madera, comencé con el alambrado de ramas, colocándolas en la posición más armónica con la nueva posición del tronco. El alambrado fue muy suave marcando el inicio de lo que serán las futuras masas verdes.

El trasplante fue fácil, no hubo sorpresas, el cepellón de raíces era muy abundante lo que denota su buena salud.

Para este momento y el futuro próximo, elegí una maceta japonesa sin esmaltar y con buena profundidad.

El resultado al alzar el tronco y recolocar las ramas es el que había estado imaginando desde hacía tiempo.

Nada está en su sitio perfecto, seguiré trabajando hasta conseguir los resultados deseados. Le situamos en un lugar preferente en el jardín de Bonsai Colmenar pendientes de su desarrollo y con la intención de seguir disfrutando con él.

 

“A dónde el bonsai me lleve”