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Nieve, lluvia, calor… Primavera en Bonsai Colmenar

La esperada primavera es la estación más impredecible en cuanto a fenómenos meteorológicos, esto provoca desconcierto e incluso una cierta angustia a los nuevos aficionados al bonsai.

 

 

En las últimas semanas hemos batido récord de altas temperaturas, las lluvias han sido abundantes, también sufrimos pequeñas precipitaciones de granizo y una buena nevada, todo en un mínimo de horas, y a pesar de todo la naturaleza lo asimila y se adapta.

 

 

La última semana de marzo ha sido especialmente bella, comenzó anunciando nieve y el día 31 nos despertamos con un manto importante. Creo que es uno de los espectáculos mas bellos que podemos ver en la naturaleza.

 

 

 

La nieve llegó y cambió el paisaje en Bonsai Colmenar, hasta este momento multicolor y muy variado: frutales en flor, arces empezando a brotar, arces para pinzar, pinos con grandes velas, hayas que empiezan a hinchar yemas, primeras flores de azaleas …. Cubrió de blanco las nuevas hojas y las flores, modificó siluetas, consiguiendo aunar las dos estaciones, primavera e invierno.

 

 

Al margen de la percepción visual, debemos atender a dos apartados importantes, por un lado el cambio de temperaturas que provoca la llegada de estos agentes meteorológicos y por otro el distinto momento de brotación en el que se encuentran nuestros árboles.

 

 

En principio nuestro consejo es que disfrutemos del momento, en general las nevadas ya no son copiosas y las temperaturas tampoco son excesivamente bajas por lo que el espectáculo es efímero.

 

 

 

El peligro puede estar en que la nieve pueda llegar a romper por su peso alguna de las ramas de los bonsais, pero para que esto ocurra la precipitación tiene que ser especialmente abundante.

 

 

Otra de las ocasiones no deseadas es una bajada fuerte de temperaturas después de la nevada y la creación de hielo, entonces deberíamos tomar precauciones que en esta ocasión no han sido necesarias.

 

 

Por todo esto no queda más remedio que adaptar nuestro cultivo a estas cambiantes circunstancias, esperaremos el momento más adecuado para regar, pinzar, abonar, etc

 

 

 

Como norma general diremos que no es buena idea sobre proteger los bonsáis, estos tienen la capacidad de adaptarse a los distintos cambios meteorológicos y solo protegeremos a aquellos sujetos con características o circunstancias especiales.

 

 

 

Una de las ventajas que nos proporciona el bonsai es poder disfrutar de las cuatro estaciones y llegar a comprender el funcionamiento de los árboles.

 

 

Carlos Lázaro
“A dónde el bonsái me lleve”

Trasplante bosque de Acer Palmatum Deshojo

Este bosque de Acer Palmatum Deshojo se formó en Bonsai Colmenar hace 20 años. Exceptuando el árbol principal que ya tenía un cierto grosor de tronco y ramificación, el resto lo formaban árboles muy jóvenes que con el paso de los años han conseguidos el grosor, altura y ramificación deseados.

 

 

En la composición se propició un espacio vacío delantero y hacia la derecha, con el árbol principal delante y un poco a la izquierda, lo que sugiere una dirección del bosque a la derecha, intentando crear un efecto de profundidad con árboles más pequeños en la parte trasera.

 

 

Con los años los árboles han ido cogiendo carácter y sobre todo el principal, con un interesante grosor y nebari. En cuanto a las ramificaciones se han dirigido solo con poda, intentando dar a cada rama su función dentro del bosque y evitando un exceso de ramas que complicaría el cultivo, ya de por sí muy compacto y tupido. Si no llega suficiente luz y ventilación al interior tendremos ramas y brotes que se perderán, por lo que la poda tiene que ser selectiva para evitar este problema.

 

 

Por la variedad de estos arces la primavera es sin duda el momento de más esplendor, aunque para mi el invierno con los árboles desnudos es de especial belleza y significado.

 

 

Las medidas actuales de este bonsai, conformado por 13 árboles, son de 100 cm de ancho por 85 cm de fondo y una altura máxima, correspondiente al árbol principal de 80 cm

La maceta de color verde no es la primera en la que se formó el bosque, la original con el paso de los años se estropeó y se cambió por la actual de 65 cm x 45 cm, ambas de forma oval.

 

 

Este bosque se trasplanta aproximadamente cada tres años al comienzo de la primavera, aprovechando también para ser podado; obviamente en estos estilos el pinzado alcanza una importancia capital.

 

 

En los arces crecen las raíces con generosidad, por lo que en poco tiempo se forma un cepellón único, siendo imposible, o al menos poco aconsejable, separar los árboles; el paso de los años lo complica cada vez más.

Uno de los problemas que puede provocar este crecimiento de raíces y su engrosamiento es que, en la parte central de dicho cepellón, al fusionarse las raíces, compliquen su crecimiento y también el cultivo, como falta de drenaje, paso de aire, etc.

 

 

Es en el momento del trasplante cuando mediante la poca y selección de raíces tendremos que evitar esta situación, lo cual no es especialmente fácil, influyendo la especie.

Por lo tanto, son los árboles que se encuentran situados en el centro los que lo pueden pasar peor, los de los bordes tienen más sitio para alargar las raíces.

 

 

En el momento del trasplante haremos especial hincapié y pondremos más cuidado en la parte inferior del cepellón y en los bordes con el fin de renovar la mayor parte posible del sustrato.

Si nos fijamos en la mayoría de bosques en bonsai, las ramificaciones en ramas obedecen a este mismo criterio.

 

 

La ubicación de este bosque durante todo el año es la de recibir sol directo por la mañana y sombra por la tarde.

 

 

Con el paso de los años es una de las piezas importantes del jardín de la que disfrutamos, día a día, todos, alumnos, clientes y el equipo de Bonsai Colmenar, son muchos años juntos.

 

Carlos Lázaro
“A dónde el bonsái me lleve”

Nebari

Una de las especies icónicas en el mundo del bonsai es la del Acer Palmatum. Desde los espectaculares colores de primavera del “Deshojo” hasta las variadas tonalidades del otoño de los “Yamamomiyi”, hay una cantidad de opciones, que, sin duda, no nos dejarán indiferentes.

 

 

 

Sus posibilidades de diseño en bonsai son casi infinitas, desde árboles solitarios de gran belleza y personalidad, hasta estilos multitroncos que nos trasladan a estimulantes paisajes.

 

 

 

Uno de los apartados en los que puede destacar esta especie, tanto desde el punto de vista técnico como estético, es el nebari, elemento de máxima importancia en el bonsai. La formación de esta parte del árbol será lenta y trabajosa, pero, sin duda, apasionante. Cada nebari se adaptará a las características y personalidad del árbol, por ello no todos tienen que ser iguales. En algunos casos nos ayudará a contar la vida de cada árbol, e incluso su edad.

 

 

 

Sentimientos de estabilidad visual o conicidad son aspectos a tener en cuenta a la hora de diseñar y planificar cada nebari, ello nos obliga a pensar en su evolución con el paso de los años.

 

 

 

 

Acodos o injertos, elegidos según cada caso y necesidad, o momento de formación, son distintas técnicas que se pueden utilizar para la mejora y crecimiento del nebari.

 

 

 

 

Este arce palmatum que nos ocupa hoy es un ejemplar procedente de Japón con unas medidas de 50 cm de alto y 60 cm de ancho. El nebari, de un círculo asimétrico, mide de tronco a final 10 cm, teniendo una anchura total de 25 cm. Sin duda es el punto focal principal del árbol creando unas sensaciones muy interesantes.

 

 

 

 

El tronco con buena conicidad, nos conduce a un buen número de ramas bien colocadas y con ramificación fina y elegante.

 

 

 

 

Este bonsai llegó de Japón con la maceta pegada y con la tierra algo compactada por lo que se decidió hacer un trasplante, cambiar el sustrato y sustituir la maceta. Las raíces estaban en perfecto estado, lo que permitió su poda. La maceta elegida fue redonda esmaltada, buscando resaltar lo más posible el bello nebari.

 

 

A la hora de escribir este artículo, principios de marzo, el árbol presenta una abundante y bella brotación.

 

 

Carlos Lázaro
“A dónde el bonsái me lleve”

Febrero mes de novedades en bonsai

Año a año el mes de Febrero es uno de los más deseados por los aficionados y profesionales del bonsai, comienzan a brotar la mayoría de las especies y eso siempre es un auténtico deleite, pero también esperamos con pasión la llegada de los árboles de importación de Asia.

 

 

Japón, China y Corea son las procedencias más habituales en Europa. En general son plantas que se adaptan perfectamente al cultivo en España, por lo que el resultado es bueno.

 

 

A lo largo de los 21 años de existencia de Bonsai Colmenar como profesional y anteriormente como aficionado, si algo me ha enseñado el bonsai es a ser “paciente”, son momentos de ilusión y reflexión, cada árbol debe ser estudiado y seleccionado para su mejor adaptación.

 

 

La ubicación es un tema importante, hay que intentar colocarlos en zonas al resguardo de posibles heladas y estar muy pendiente de la necesidad de riego. Son árboles nuevos y hay que comprobar el estado de cada uno.

 

 

Algunos necesitarán trasplante, en ocasiones llegan con macetas de plástico, los sustratos que en origen son perfectos para su cultivo en la zona centro donde estamos ubicados no son la mejor selección, por lo que lo ideal es cambiar el sustrato en cuanto se pueda.

 

 

Estos procedimientos los llevamos siempre que llega un árbol a Bonsai Colmenar, pero sin dudar son nuestras recomendaciones cada vez que os hagáis con nuevos ejemplares.

 

 

En general este año llevamos algo más de 30 días de adelanto de primavera, con lo que la previsión de los trasplantes que estaban ya en el jardín y los de nuestros clientes es una carrera de fondo. Con estas temperaturas la mayoría de los árboles están brotando y habrá que dejarlo para el próximo invierno, insistimos en la paciencia.

 

 

Esta semana sacamos a la venta algo más de 200 bonsais y prebonsais procedentes en su mayoría de Japón, pero también hay un número considerable de europeos. No debemos olvidar que lo ideal es cultivar el árbol de proximidad, su adaptación está asegurada siempre que le dediquemos los cuidados indispensables.

 

 

Especies tan españolas como sabinas, pinos silvestres, olivos y alcornoques son muy apreciadas en Europa, en ocasiones incluso hemos podido encontrarlas en jardines de bonsai en Japón, por lo que os animamos a cultivarlas y disfrutar de todas las posibilidades de diseño que tienen.

 

 

Pero si tuvieramos que definirnos por un origen es sin lugar a dudas Japón, hasta la fecha el mayor importador de bonsais de calidad, no sabemos el tiempo que nos va a durar, pero mientras disfrutemos de juníperos, pinos thumbergii, parviflora, prunus, ginkgos, arces, perales, …

 

 

Carlos Lázaro
“A dónde el bonsái me lleve”

Pinus Thumbergii

En ocasiones los bonsais se planifican con un determinado diseño y con el paso del tiempo por causas muy variadas, el árbol acaba por deformarse, perdiendo así la figura y no solo eso, sino que, además, puede perder el equilibrio, dando prioridad a determinadas zonas con grandes crecimientos que terminan por arruinar el primitivo diseño.

En estas circunstancias no queda más que replantearse la situación actual del árbol y con calma y paciencia, estudiando todas las características y posibilidades, encaminarse a un nuevo diseño, aunque para ello tengamos que prescindir de partes que en su primer momento parecían interesantes e incluso se habían ido trabajando para conseguir determinados fines.

Estos cambios, en ocasiones bruscos, no son en general fáciles y menos cuando implican cambios radicales en la estética y el estilo del bonsai, por eso conviene tener estudiadas todas las alternativas posibles antes de tomar una decisión definitiva.

La especie que estamos trabajando, momento de formación, cultivo que se le ha proporcionado o estado de vigor son algunos de los puntos a tener en cuenta a la hora de tomar decisiones, y siempre haciendo una planificación de trabajos a corto o medio plazo.

Este pinus thumbergii partía de unas características muy marcadas, el arranque del tronco se formaba con una curva cerradísima que dejaba esa parte del tronco casi paralela al suelo, y con un gran nebari de 42 cm de anchura. En la continuación del tronco se bifurcaba con una poderosa rama, una curva hacia el espectador, y terminando en un poderoso ápice, no muy ramificado.

Las medidas al inicio del trabajo eran de algo más de 70 cm de alto y más de 90 cm de ancho.

Encajar en el diseño del ápice una rama tan importante y con una colocación tan complicada, no parecía sencillo, siendo la búsqueda del frente, con el consiguiente nivel y posición de plantado, el momento más complejo.

Finalmente, y después de sopesar distintas opciones, se optó por prescindir del ápice original, que se convertiría en jin trabajando parte del tronco con técnicas de madera seca, y construyendo el nuevo bonsai exclusivamente con la rama baja.

Dicha rama se trabajó en tres pisos más el ápice, recolocando todas las demás y acercando con un tensor el nuevo tronco al original.

Una vez terminado el trabajo de poda y alambrado se procedió al plantado en la maceta elegida, lo que supuso replantear la posición, girando para atrás el nebari e inclinando un poco el árbol hacia el espectador, con lo que el ángulo de visión del árbol cambió notablemente respecto al anterior.

En definitiva, un árbol totalmente diferente en el que predominan el arranque del mismo y la nueva copa, más recogida, que cae ligeramente por el borde de la maceta.

Las medidas actuales son de 52 cm de altura con la maceta incluida, midiendo esta 12,5 cm, el ancho total del árbol es de 80 cm

Creo que todavía queda mucho trabajo por delante para terminar de formar las ramas e incluso plantearse la eliminación de alguna de las que forman la copa actual. Naturalmente que habrá que dar tiempo al árbol para que siga su evolución y poder comprender mejor el futuro de este bonsai.

Solo con un buen cultivo y técnicas como el pinzado conseguiremos mejorar la silueta, primero de cada rama y del total del árbol después, siendo importante ir ajustando el tamaño de la acícula.

Nos queda un largo y apasionante camino por recorrer.

Carlos Lázaro
“A dónde el bonsái me lleve”

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