Las piedras forman parte de la cultura japonesa en muchas de sus facetas. No entenderíamos un templo, un castillo o un jardín sin varios de sus elementos realizados en este material.

En cualquiera de estos lugares, se aprecian situadas de forma totalmente calculada como ingrediente principal, o bien formando parte del entorno sin quitar el protagonismo a otros sujetos esenciales, pero siempre favoreciendo el embellecimiento del conjunto.

Como admiradores de la cultura japonesa y aunque nuestros intereses principales son los del bonsai, nos sentimos atraídos por todo lo relacionado con la naturaleza.

La profesión de cantero sigue siendo un valioso motor de la economía en Japón, es fácil encontrar pequeños talleres a lo largo de su geografía donde se trabaja la piedra con motivos decorativos y de construcción.

Durante nuestro último viaje, recorriendo la prefectura de Ishikawa en la isla de Honshu, tuvimos la suerte de poder visitar un enorme taller donde se trabaja la piedra de granito.

La entrada al complejo está marcada por un gigantesco buda que da la bienvenida a todo un espectáculo de linternas, pagodas, fuentes, animales, puentes, mesas…

En general todas las figuras expuestas al exterior son de gran tamaño, al pasear entre ellas nos da la sensación de estar en un laberinto de pagodas y linternas en el que es fácil perderse.

Durante el recorrido nos preguntábamos que ocurría con todo ellas cuando los frecuentes terremotos, tifones, vientos y tormentas atravesaban la zona.

Recordábamos que durante el invierno de este mismo año la cercana península de Noto sufrió uno de los más importantes terremotos que se recuerdan y del que todavía sigue recuperándose; también días antes de nuestra visita el tifón Kirogi había pasado por la zona.

Parece claro que poco se puede hacer ante estos fenómenos y los japoneses lo asumen.

En Japón cuidan la calidad de todo lo que hacen. La labor del cincel es precisa trabajando el detalle, impresionan lo bien conseguidas que están las difíciles expresiones de los animales.

Durante nuestra visita nos sorprendió ver un único artesano trabajando en el taller. Tenía frente a él un gran bloque de piedra del que seguro saldrá una maravillosa obra maestra.

Nos despedimos mostrando nuestra admiración y respeto al lugar y a los grandes artesanos que lo hacen posible.

Recordamos otros artículos sobre trabajos en piedra, Japón

https://bonsaicolmenar.com/blog/oya-japon/

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“A dónde el bonsai me lleve”