Cuando cualquier aficionado al bonsái cumple su sueño de viajar a Japón, es indudable que en su itinerario figura la visita a la ciudad de Omiya y a su Museo de Bonsáis.
En 1923 tras el terremoto de Tokyo varios profesionales del bonsái se vieron en la necesidad de modificar la ubicación de sus jardines y emigrar a nuevas tierras donde establecerse, como consecuencia en 1925 fundan la ciudad de Omiya.
Debido a la relevancia de la ciudad con la difusión del bonsái y con la intención de promover este arte, así como de reunir en un mismo espacio piezas de la máxima calidad de diferentes Maestros, en 2010 abre sus puertas al público el Omiya Bonsai Art Museum.
Actividades, cursos, exposiciones temporales, hacen a este Museo un punto de referencia y unión para profesionales y aficionados
Los fondos provienen de bonsáis de los más importantes maestros, muchos de ellos piezas consideradas históricas, así como del desaparecido Museo Takagi de Tokyo.
El Museo comprende dos áreas de exposición, una zona exterior y otra interior.
La visita fluye de manera relajada, al salir a la exposición exterior se percibe orden y espacios abiertos, nada está por casualidad.
Agua, piedra y madera son los elementos en los que se estructura el jardín. El contraste cromático nos lo dan algunas plantas tapizantes, como el musgo y el ophyopogon .
El Museo posee un importante fondo de bonsáis, del que se expone entre 40 y 50 ejemplares, según estacionalidad.
Cada bonsái está expuesto de manera individualizada, con un espacio suficiente para que nada distraiga su observación. La mayoría pueden contemplarse en un radio de 360º. Expuestos en mesas de madera y piedra constituyen un marco perfecto.
La galería o zona de exposición interior, muestra piezas de cerámica, suiseki y una pequeña selección de bonsáis, presentados de manera individualizada para su mejor contemplación y estudio.
La exposición se completa con la representación de los diferentes estilos de Tokonoma.
La perc
Carlos Lázaro












capacidad de producción y el liderazgo en la producción de macetas para bonsáis, la crisis a nivel mundial, el relevo generacional, la falta de profesionales o de jóvenes que quieran aprender el oficio, la fuerza de la fabricación China, va dejando huella en esta maravillosa ciudad. Continúan cerrándose hornos, los que siguen cada vez con menos personal van derivando sus trabajos a macetas más comerciales, y las “piezas” únicamente se trabajan por encargo. Mantener un stock como se hacía antes 
