Autor: Carlos Lazaro

¿Hay algún momento de parón en el trabajo de los bonsáis?

Con la llegada de los fríos se produce una reducción de trabajos para los aficionados al bonsai, las tareas cotidianas se vuelven menos intensas, esperando para reanudarlos a la llegada de la primavera, con las primeras subidas de savia.

 

 

Durante los meses más fríos podemos aprovechar a realizar tareas que quizá no tengamos suficiente tiempo el resto del año. Es tiempo de planificar diseños y formaciones en nuestros bonsáis, de preparar todo lo necesario para los trabajos venideros.

 

 

Comprar y preparar los sustratos que emplearemos en los trasplantes de primavera, así como las macetas que precisemos utilizar en aquellos bonsáis que necesiten el cambio de las mismas o para nuevos proyectos que tengamos en preparación.

 

 

Rejillas, alambres, etc., todo tendrá que estar preparado cuando llegue el momento álgido de máxima actividad en nuestros bonsáis.

 

En otro orden de cosas será también importante estar al día con nuestros lugares de cultivo, tanto para la salud de nuestros árboles como para la estética que nos permita disfrutar de ellos. Limpieza, arreglos o preparación de nuevas mesas y estantes es tarea que podemos aprovechar a realizar en estos momentos.

 

 

Según la zona climática en la que vivamos será conveniente tener en cuenta las protecciones contra el frío, por lo que adecuar zonas o fabricar pequeños invernaderos fríos, puede ser tarea que requiera de alguna urgencia. Aquí también tendremos que analizar cuáles son las especies más sensibles de nuestra colección, como ejemplo las mediterráneas o tropicales.

 

 

Muy importante es tener las herramientas en el mejor estado posible. La limpieza no es complicada y no debemos abandonar tan valioso material, lo ideal es llevar al día estas tareas. Mantener el filo en las mejores condiciones nos llevará a que nuestras podas sean lo más precisas, mejorando la cicatrización, así como la futura brotación. Si no tenemos práctica en el afilado puede resultar una tarea complicada en la que podemos llegar a estropear las tijeras o tenazas de poda, por lo que, si consideramos que es necesario, deberemos proceder con el máximo cuidado.

 

 

Como parece lógico el filo y el buen estado de las herramientas dependerá tanto de la cantidad de trabajo que tengamos que realizar con ellas, como de su buena conservación y a poco que esto lo tengamos en cuenta tendremos herramientas para mucho tiempo.

 

 

Como resumen podemos decir que el mundo del bonsái es un trabajo a tiempo completo, siempre hay cosas que hacer, incluso en los momentos de menor actividad en nuestros árboles, todo es cuestión de planificación de tareas.

 

Carlos Lázaro
“A dónde el bonsái me lleve”

Llega la nieve

Con la llegada del invierno y por tanto la bajada de temperaturas, se produce un descenso de actividad en los trabajos que realizamos en nuestros bonsáis. Esto, como es lógico, variará mucho dependiendo de la zona climática en la que vivamos.

 

 

La caída de las hojas en los árboles caducifolios nos avisa del descenso en la actividad vegetativa en los bonsáis. Los cuidados, tales como riego, abonado, trasplantes, pinzados, podas, etc. sufren cambios importantes en el cultivo.

 

 

En los lugares más fríos los aficionados al bonsái tendrán que buscar soluciones para proteger debidamente los árboles, especies delicadas, tamaños pequeños, macetas pequeñas o muy planas, ejemplares trabajados recientemente, etc. serán susceptibles de un trato especial para evitar daños, sobre todo, en las raíces.

 

 

En nuestro jardín de Bonsái Colmenar no alcanzamos temperaturas en exceso bajas, en este comienzo de invierno las mínimas se encuentran entre los 0º y los -5º. Aunque pueden parecer para alguna zona muy frías, aquí estamos acostumbrados a temperaturas más bajas todavía.

 

 

Sin lugar a dudas la nieve es uno de los agentes atmosféricos más espectaculares y que más belleza aporta al jardín causando más admiración a nuestros visitantes.

Es verdad que los tres últimos años no había nevado prácticamente nada, sin embargo en este invierno ya son cuatro las veces que la nieve ha vestido el jardín.

 

 

Es un momento que aprovechamos todos para hacer fotos y vídeos que intenten plasmar la belleza que provoca la unión de la nieve con los bonsáis, observando estampas únicas. Destacamos las siluetas de algunos caducos y de los pinos, con las acículas asomando a través del manto helado.

 

 

En nuestro caso en concreto el tiempo de duración de la nieve no es prolongado ya que se deshace con rapidez, por ello no representa ningún tipo de problema el tiempo que permanece en los bonsáis. Distinto es que esta nieve, debido a una bajada fuerte de temperaturas, se convirtiera en hielo, ya que puede llegar a dañar las raíces. En este caso sí que tendríamos que intentar retirar la nieve helada y proteger un poco los bonsáis.

 

 

La nieve es una visita que esperamos con expectación cada año todos los aficionados al bonsái. Disfrutar de estas maravillosas estampas irrepetibles el resto del año, compensa ampliamente de los trabajos e incomodidades que pueda conllevar, configurando una estética atractiva y sensible, absolutamente diferente.

 

 

El bonsái es una fuente inagotable de belleza que nos ayuda a ser conscientes del paso del tiempo y de cómo podemos disfrutar de él en cada estación.

 

 

Carlos Lázaro
“A dónde el bonsái me lleve”

Templo Kinpusenji y jardín de Chikurin-in

Durante nuestro último viaje a Japón recorrimos la región de Yoshino en la Isla de Honsu con el fin de visitar, entre otros lugares históricos, el Templo Kinpusenji y el jardín de Chikurin-in.

 

 

Al final del pueblo de Yoshino llegamos al conjunto templario de Kinpusenji . Después de subir una empinada escalera, encontramos Zao-Do, Patrimonio de la Humanidad, catalogado como el segundo edificio de madera más grande de Japón, el primero es Todaiji en Nara. En el interior tres estatuas de Buda de 1.300 años y en torno a 7 metros de altura simbolizan el pasado, presente y futuro; la sala principal impresiona con sus 34 metros de altura.

 

 

El kinpusenji está adscrito a la Doctrina Shugendo, combinando principios del Sintoísmo y del Budismo; para algunos “Budismo de Montaña”.

El complejo templario contiene otros edificios entre los que destaca una bella Pagoda de tres pisos, interesantes esculturas, linternas y las tradicionales torii.

 

 

Continuamos ascendiendo la montaña y llegamos a Chikurin-in, en la actualidad destinado principalmente a Ryokan (alojamiento tradicional japonés). Frecuentado por las principales autoridades del país, ofrece un enclave privilegiado donde contemplar la floración de los cerezos (Hanami), considerado como uno de los principales atractivos de la zona.

 

 

En el interior descubrimos un espléndido jardín, pequeño, pero lleno de delicadeza y simbolismo. El diseño se atribuye a Sen No Rikiu, Gran Maestro de la Ceremonia de Té.

 

 

El jardín se abre al espectador después de descender unos escalones, encontrando como principal punto focal un estanque salpicado de piedras y una gran isla en la que entre variadas  plantas y rocas sobresale un magnifico Acer Palmatum. La isla está situada estratégicamente en uno de los extremos del lago, al que llegamos a través de un simple puente formado por una única laja de piedra.

 

 

Al entrar, de frente, vemos un espléndido y no menos bello cerezo llorón, acompañado por una gran linterna tradicional de piedra. Con el fin de ser protegidos les rodea una delicada valla de bambú.

A la derecha quedan otros árboles y en el lado contrario, detrás del lago y aprovechando la ladera de la montaña podemos contemplar otras plantas dándonos sensación de naturaleza, así como linternas y pagodas de piedra.

 

 

Me pareció un lugar de lo más evocador situado en plena montaña, donde pasear despacio disfrutando de la grandiosa sencillez de un pequeño jardín. El tiempo parecía haberse detenido y no encontrábamos el momento de abonarlo, sin ninguna duda su recuerdo quedará con nosotros para siempre.

 

 

Carlos Lázaro
“A dónde el bonsái me lleve”

El riego en invierno

Sabemos que el riego es una de las técnicas más importantes del cultivo en bonsái. Regar en invierno conlleva unos cambios importantes con respecto al resto del año.

 

 

Hay dos aspectos a tener en cuenta, el primero es el componente meteorológico y el otro los cambios que se producen en la actividad de los árboles.
Temperatura, heladas, vientos fuertes y fríos, lluvias, nevadas y otras variantes en la climatología condicionan la forma o mejor dicho la frecuencia de los riegos.

 

 

Posiblemente las heladas y la consiguiente bajada de temperaturas sea nuestro peor enemigo a la hora de decidir si regar o no regar. Por un lado es verdad que nuestro sustrato y las raíces no pueden llegar a secarse, intentar que estas se encuentren en las mejores condiciones será tarea a conseguir por nuestra parte. Por otro lado parece lógico pensar que si la tierra de nuestro bonsái está helada no debemos regar ya que al hacerlo el agua se convertiría en más hielo. No queda más remedio que para poder regar esperar a que desaparezca el hielo y entonces regar para que el sustrato pueda retener el agua necesaria, esto suele ser posible cuando entra más el día y nos acercamos al mediodía. Evitaremos regar por la tarde en la medida que las temperaturas vuelvan a bajar y nos puedan pillar con el sustrato muy mojado.

 

 

La situación de riego puede cambiar mucho dependiendo por tanto, de la zona climática en la que vivamos, pudiendo llegar a tener que proteger nuestros bonsáis en algún tipo de invernadero frío. Si no es así con la pequeña subida de temperaturas hacia el mediodía puede ser suficiente para que se retire la pequeña helada de la mañana y esta nos facilite la tarea del riego.

 

 

Otra alternativa de protección será la de poner una capa de musgo “esfagnum” para contener un poco el hielo en la superficie.

 

 

El otro aspecto es el cambio de necesidades en los bonsáis a la hora del consumo de agua. La pérdida de hoja en los caducifolios y el letargo invernal en el que entran los árboles, como las variaciones propias de cada especie, condicionan dicho consumo.

Este menor consumo nos proporciona una cierta relajación comparada con la esclavitud del riego en pleno verano y esto puede convertirse en un arma de doble filo, por lo que no debemos dejar de vigilar las necesidades hídricas en nuestros bonsáis.

 

 

Por todo esto el riego en invierno alcanza unas connotaciones concretas y bien diferenciadoras de otras épocas o estaciones del año, no es ni más fácil ni más difícil, simplemente diferente en algunos aspectos y que nosotros con la observación nuestros bonsáis y un poco de sentido común, proporcionarles el agua necesaria, pensando siempre en las necesidades que en cada momento puedan tener.

 

 

Carlos Lázaro
“A dónde el bonsái me lleve”

Demostración de Bonsái “El Inicio de un Bonsái” en Bonsái Colmenar

Los días 18 y 19 de Noviembre tuvieron lugar en Bonsai Colmenar las ya tradicionales demostraciones de Otoño.

 

 

Aunque de entrada libre, este evento está pensado principalmente para nuestros alumnos y por tanto como una prolongación de los cursos que impartimos en el centro. Por este motivo cada año cambiamos el contenido con el fin de poder explicar las distintas técnicas que aplicamos en bonsái. Nada mejor que el directo, donde el público asistente formula sus preguntas dando pie a aclarar cualquier tipo de duda.

 

 

El título elegido en esta ocasión “El Inicio de un Bonsái”. Esto parecía claro, era toda una declaración de intenciones. Una de las preguntas más habituales es,  cómo se puede comenzar a hacer un bonsái. La contestación, cuando menos, es muy amplia y sobre todo para resumirla en poco minutos. Parece obvio que cuánto mejor sean los comienzos de nuestro bonsái, mejores resultados obtendremos a corto y medio plazo. Todo comienza por el material elegido.

 

 

En esta ocasión habíamos seleccionado dos espléndidos manzanos del material denominado prebonsái, es decir árboles preparados durante un tiempo para convertirlos en bonsái.

 

Estos dos manzanos, después de años en suelo con el fin de conseguir engordar los troncos, se colocaron en cestas de plástico consiguiendo tanto una ramificación más fina, como unas raíces apropiadas para su cultivo como bonsái. Todas las ramas que habían crecido durante su cultivo en suelo se eliminaron.

 

 

El trabajo durante la Demostración consistió básicamente en podar y seleccionar las ramas que tenían los árboles en ese momento, elección del frente del futuro bonsái, selección y poda de raíces formadas durante su estancia en el cajón de plástico y plantado de los manzanos en la maceta elegida para sus primeros pasos como bonsái.

 

 

Queda mucho trabajo por delante pero sin duda bonito y apasionante.

 

 

Quiero dar las gracias a cuantos acudieron a estas dos Demostraciones, con su entusiasmo y ganas de aprender consiguieron crear un ambiente ideal en torno al mundo del bonsái, dándonos los ánimos suficientes para seguir preparando más demostraciones y cursos en el futuro.

 

 

Aprovechamos tan entrañable ocasión, rodeados de amigos, para celebrar nuestros 18 años en Bonsái Colmenar, esperamos que sean muchos más.

 

 

De nuevo y de todo corazón Muchas Gracias a todos por hacer realidad este proyecto.

 

 

Carlos Lázaro
 
“A dónde el bonsái me lleve”

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