Estamos en primavera y en nuestra zona geográfica es un momento perfecto para trabajar las especies tropicales, especialmente los ficus.

 

 

En general las condiciones en las que pasan el invierno no son las ideales para esta especie, y aunque intentamos proporcionarles las mejores durante todo el año, los meses fríos suelen ser duros.

 

 

Llegan días con más horas de luz y calor y es el momento de poner los ficus en perfecto estado de revista.

 

 

Dependiendo del calendario de cada bonsai y si no hay trabajos más urgentes, aprovecharemos a realizar pequeñas tareas:

  • Podaremos adaptándonos a las necesidades de cada bonsai.

  • Limpiaremos las hojas individualmente ayudándonos de un algodón, intentaremos eliminar cualquier resto de polvo o sedimento que haya ido posicionándose sobre la superficie.

  • Limpiaremos el tronco y las ramas con un cepillo de dureza media, nylon o cerda, incidiendo sobre todo en el nebari, ya que es en este punto donde más se depositan las posibles sales o sedimentos.

  • Eliminaremos las posibles hiervas que pueden llegar a hacerse fuertes e invadir la maceta.

  • Asearemos la superficie del sustrato, añadiendo si es necesario una fina capa de tierra nueva.

  • No podemos pasar por alto la importancia que tiene la maceta en bonsai, por eso os recomendamos una limpieza a fondo, después de lo cual es muy aconsejable aplicar una cera o abrillantador que las haga lucir y nos permita conservarlas lo mejor posible durante más tiempo.

 

 

Pero si nuestro ficus necesita un trabajo de remodelación y trasplante, indudablemente es el momento.

Con la llegada del calor estas especies se activan y debemos aprovechar el momento, podemos acometer cualquier trabajo, las reacciones a podas, alambrados y trasplante son en general muy buenas.

 

 

Si fuera necesario para conseguir una remodelación total aplicaremos la técnica del defoliado, total o parcial. Como consecuencia de esta operación y para conseguir una mejor brotación, vigilaremos que al árbol no le falte la suficiente cantidad de luz / sol, debiendo controlar el riego con el fin de que no tenga exceso de agua.

 

 

Podemos acometer podas fuertes y alambrados teniendo como objetivo buscar las conicidades, controlando la tendencia apical que tienen como característica los ficus.

 

 

Otro rasgo diferenciador de esta especie son las raíces aéreas, su mantenimiento es fácil y si nuestro bonsai ya las tiene condicionará su crecimiento apoyando su enigmática belleza. En nuestra zona climática lo que no podemos es pretender el crecimiento de estas raíces ya que nuestras condiciones de temperatura y humedad no son las ideales.

 

 

Sin duda una especie atractiva y singular que merece la pena cultivar.

 

 

Carlos Lázaro
“A dónde el bonsái me lleve”