En la localidad de Martorelles, Barcelona, se halla un ejemplar centenario de Celtis australis (Almez o Lladoner) que constituye una lección magistral de supervivencia y estética natural. Este árbol caducifolio mediterráneo, caracterizado por su robustez y su corteza grisácea y lisa, ha sido históricamente valorado no solo por su capacidad ornamental y de sombra, sino también por la extraordinaria flexibilidad de su madera y sus frutos, los lledons.
Ubicado en el margen de la carretera, este ejemplar se desarrolla en la actualidad con un vigor contenido. Su estado denota la ausencia de intervenciones precisas y las severas limitaciones de su entorno, pues crece de manera imponente en la propia cuneta. Es, indiscutiblemente, un superviviente de épocas de mayor esplendor. Las inclemencias climatológicas, sumadas a la carencia de cuidados selectivos, han derivado en un estado de debilidad fisiológica que requiere de atención para evitar su declive definitivo.




