En esta ocasión trabajo una Azalea (Satsuki Kinsai) en roca. A la belleza de este bonsai hay que añadir la particularidad del acompañamiento de una piedra a la que rodean y sujetan las raíces, consiguiendo que se adapten y penetren por sus grietas hasta llegar al suelo.
Resaltan los colores y texturas de la piedra. En uno de los laterales un agujero atraviesa de lado a lado, consiguiendo una formar triangular que le confiere un gran atractivo.
La piedra mide 15 cm de ancho, 11 cm de alto y el árbol desde el suelo al ápice 25 cm, ancho 26 cm.
Otra de las características de este Ishi-zuke denota los años de cultivo, me refiero a la fusión de las raíces abrazando la piedra contribuyendo a dar una singular belleza.
La variedad de esta Satsuki, atendiendo a la particular floración, es Kinsai. Presenta flores de un intenso color rojo y dos tipos de flor diferente, unas con los pétalos muy abiertos, finos y largos y otras con cinco pétalos compactos y redondeados.
El trabajo consta de poda, alambrado parcial y trasplante.
Como se puede apreciar en el anterior ciclo vegetativo el árbol estaba sin podar y presentaba signos de gran salud y fortaleza, lo que facilita los trabajos previstos.
Es el momento, justo después de la floración. Primero limpio los restos de flores y estudio los detalles de ramificación y situación de frente, comienzo con una poda de limpieza tanto de ramas muy largas como de las que salen en axilas o en grupo, muy juntas unas de otras.
Al tiempo que podo contemplo la posibilidad de alambrado con el fin de ir colocando las ramas en su sitio, esto me ayudará a configurar las ramas elegidas y por tanto la forma y silueta futura del bonsai. Para esta ocasión me decanté por alambre de aluminio, teniendo en cuenta las características de la especie (corteza fina, poca flexibilidad).
A la hora del trasplante no tuve ninguna dificultad, el cepellón y las raíces estaban en perfecto estado de salud y de ramificación. El rasgo diferencial con otros trasplantes es el hecho de trabajar árbol y piedra de manera que formen un solo cuerpo debiendo actuar con especial cuidado a la hora de buscar posición y nivel de plantado.
Para este trasplante, dado el momento de formación de este bonsai, elegí una maceta que aúna estética y cultivo.
La maceta de una cierta profundidad proporciona la fuerza que necesita el árbol para terminar su formación y el color hace resaltar tanto la piedra como las sofisticadas flores de esta bonita azalea.








