Autor: Carlos Lazaro

XVI Exposición Fin de Curso 2017 / 2018 Escuela Bonsai Colmenar

Como escuela Bonsai Colmenar ha celebrado, durante el curso 2017 / 2018, 18 años desde su fundación.

Durante los días 9 y 10 de Junio y dentro de las actividades habituales de la escuela, se llevó a cabo la XVI Exposición Fin de Curso.

 

 

En estas muestras se puede apreciar el nivel de la Escuela y su evolución, así como el avance de cada uno de los alumnos en la medida que van realizando los distintos cursos.

 

 

Todos los años se exponen una pequeña selección de trabajos llevados a cabo por los alumnos. Los trabajos presentados no pretenden exhibir bonsáis ya terminados, sino mostrar la evolución de los mismos, partiendo de materiales muy diversos. La intención de la exposición es que alumnos y visitantes puedan darse cuenta del nivel de los distintos grupos y por tanto de su evolución a lo largo del tiempo. Con estudio y dedicación, se pueden alcanzar buenos niveles de trabajo y diseño en los bonsáis.

 

 

El bonsai no es solo podar y alambrar, es por encima de todo cultivo y no es sino gracias a éste que nuestros diseños y trabajos alcanzarán los mejores niveles, y en consecuencia los árboles mostrarán su mejor cara en cuanto a colores, brotaciones, flores, etc.

 

 

En la exposición se pudieron ver desde pinos a juníperos, pasando por manzanos, higueras, olmos, olivos o fresnos, así como algunos de los trabajos pertenecientes a los distintos cursos, como unos muy interesantes y bonitos bosques de arces palmatum o buergerianum y hayas.

 

 

Fueron muy comentados los paisajes (Saikeis) formados por los alumnos de 2º curso, llenos de sensibilidad y naturalidad.

 

 

Quiero felicitar a los alumnos de 4º curso que terminan ciclo con un notable nivel, y que después de compartir cuatro años en torno al bonsai, ya forman parte de la historia de la Escuela Bonsai Colmenar.

 

 

Como siempre en cualquier actividad que realizamos nos mueve la intención de seguir promoviendo y dando a conocer el apasionante mundo del bonsai llegando al mayor número de aficionados.

 

 

Desde aquí quiero dar las gracias a todos los asistentes y a los alumnos, sin sus trabajos no sería posible la celebración de este evento y por supuesto os emplazo a todos a la XVII Exposición que celebraremos el próximo año.

 

Carlos Lázaro
“A dónde el bonsái me lleve”

47th Kanuma Satsuki Show

El pasado mes de Mayo se celebró en Kanuma (Japón) la 47ª Edición de la Kanuma Satsuki Show. Agradecemos a nuestro amigo y Maestro Hiroharu Kobashi de Kobayashi Sangho que nos haya permitido disfrutar de las maravillosas azaleas expuestas a través de las fotografías que nos ha enviado y que desde aquí queremos compartir.

Cada año los profesionales, productores o aficionados se preparan para presentar sus mejores piezas de azaleas, pugnando tanto en diseños lo más acabados posibles, como por presentar las flores más bellas o incluso novedosas.

Es un reto para todo expositor poder llegar a exponer una flor nunca vista, esto lleva a que la cantidad de satsuki diferentes siga en aumento cada año y que cada vez sea más difícil hacer un catálogo de variedades existentes.

Tamaño de las flores, colores únicos o combinados y forma de los pétalos dan una visión a este certamen distinto a cualquier otra exposición de bonsai, congregando a personas de todo el mundo.

Otro apartado a estudiar es la elección de la maceta. Aunque sabemos que tratándose de un árbol perenne la primera opción sería una maceta sin esmaltar, en el caso de las azaleas en Kanuma cambia bastante, optando muchas veces por macetas esmaltadas que resaltan todavía más los maravillosos colores de sus flores.

Carlos Lázaro
“A dónde el bonsái me lleve”

Bashó, poeta de haiku

En uno de nuestros últimos viajes a Japón y movidos por la curiosidad de adentrarnos en el conocimiento de la cultura japonesa, llegamos a la ciudad de Iga-Ueno situada al Este de Nara. Es una bonita ciudad fortificada, cuna del afamado poeta de Haiku, Matsuo Bashó y sede de los Ninja, espías y guerreros practicantes de Ninjutsu, (Arte de la furtividad durante la época del Japón feudal). Alrededor de estos dos elementos, Basho y Ninjas, se muestran y realizan distintas actividades y espectáculos para los turistas, principalmente japoneses.

 

 

La ciudad gira alrededor de un gran parque, Ueno Park, cuyo recorrido nos lleva toda la mañana, está magníficamente preparado para acoger a un gran número de visitantes. En él se encuentran el Iga Ninya Museum, y el Ueno Castle, con una interesante torre y altos muros fue reconstruido en 1935, y dedicados al poeta un curioso edificio octogonal, Haeseiden, y el Basho Memorial Museum.

 

 

En la ciudad se conserva la casa natal de Basho, abierta al público y parcialmente reconstruida. Podemos hacernos a la idea de cómo era la vida de entonces recorriendo sus dependencias y su jardín.

 

En 1644 nace el poeta Bashó en el seno de una familia Samurai, sirve como paje al hijo de su señor Todo Yoshitada y estudia haikus con Kigíu, poeta de la Escuela de Teitoku.

 

 

Tras la muerte de Yoshitada en 1666, huye a Kioto donde prosigue sus estudios de literatura japonesa y china.

 

 

A los 29 años se traslada a Edo, la capital del Imperio, y continúa con la práctica del haiku con el poeta Sóin. A los 36 años se instala en la orilla del rio Sumida, allí planta un platanero (Bashó) que además de dar nombre a la casa, lo utiliza como pseudónimo literario, su auténtico nombre era Matsuo Kinsaku.

 

 

Considerado como el máximo exponente de un tipo de poesía originaria de Japón, el Haiku, Matsuo Bashó fallece en Osaka el 28 de Noviembre de 1694.

 

 

Bashó decía que “un Kaiku es lo que ocurre aquí y ahora”

 

Con niebla y lluvia

no se ve el monte Fuji

interesante

 

El haiku clásico tiene 17 sílabas, en versos de 5, 7 y 5 sílabas.

 

 

Hizo multitud de viajes que quedaron reflejados en sus poemas, que retocaba una y otra vez. De todos quizá el más nombrado fue el que realizó durante 5 meses en 1689 al “Norte Profundo”

Rojo el sol, rojo

sin piedad, pero el viento

es el otoño

 

A través de su poesía nos muestra su visión de la vida y sobre todo de la naturaleza

De aquel cerezo

al pino de dos troncos

tardé tres meses

 

 

También nos describe así mismo, bromeando sobre su delgadez

Piernas enclenques

tendré, pero está en flor

el monte Yoshino

 

¿Qué es lo más importante de un haiku?

En los claros de nieve

el leve violeta de los brotes

de la flor de udo.

 

Un viejo estanque…

una rama salta

el sonido del agua.

 

Carlos Lázaro
“A dónde el bonsái me lleve”

Acer Palmatum Deshojo

Dentro del mundo del Bonsái los Arces forman una de las familias más importantes y también más variadas. Aunque hay otros, los Palmatum son de los más demandados, en base a sus características hay mucho donde elegir, tipos de corteza, formas y tamaños de las hojas, diversidad en cuanto a los estilos con los que se pueden trabajar (en este sentido son muy resistentes).

 

Pero sin duda donde destacan es en su amplia paleta de colores, resaltan en cualquier época del año, destacando entre Primavera y Otoño, lo que ayuda a entender y disfrutar mejor el paso de las estaciones por un jardín de Bonsái.

 

 

Uno de los arces que más llama la atención por su colorido primaveral es el “Deshojo”, con un rojo carmín brillante atrae poderosamente la atención, haciendo difícil retirar la vista, es como un poderoso imán.

 

 

Especial es el momento en que abren los brotes con su intenso color y las hojas poco a poco comienzan a estirarse, deseando que el tiempo se detenga.

 

 

Como árbol caduco, y como la mayoría de ellos, en el Palmatum Deshojo las hojas cambiarán de color con el paso de las estaciones. El brillante rojo de la Primavera dará paso a unos tonos verdosos durante todo el Verano y el rojo-cobrizo en Otoño durará hasta la caída de la hoja.

 

 

Hay catalogados tres nuevas variantes del Acer Palmatum Deshojo: Shin-Deshojo, Kondeshojo e Inmadeshojo.

 

 

El cultivo y formación de esta variedad no presenta ninguna característica especial o diferenciadora respecto de los demás Acer Palmatum, es necesario estar atento a la poda y al pinzado si queremos conseguir un ejemplar bien formado y con entrenudos cortos. Esto retrasará algo la formación pero por el contrario conseguiremos los mejores resultados a medio y largo plazo.

 

 

Le gusta el agua, sobre todo en épocas calurosas, pudiendo ser sombreado en verano en zonas de sol intenso o con ambientes de menor humedad ambiente.

 

 

En definitiva, es uno de los “imprescindibles” en cualquier colección de Bonsái, con su impresionante colorido animará nuestra vista y alegrará nuestro corazón, avisándonos de la llegada de una nueva Primavera.

 

 

Carlos Lázaro
“A dónde el bonsái me lleve”

Jardines de bonsai en Japón, un negocio familiar

Un viejo proverbio dice que un árbol lo planta un hombre para que lo disfrute su nieto. Dado el tiempo que se precisa para llegar a tener un bonsái con un buen grado de formación no es descabellado pensar que estos acaben en manos de generaciones venideras. Indudablemente el paso del tiempo confiere al jardín de bonsái un especial sabor, una perceptible y maravillosa solera que lo hace todavía más atractivo.

 

 

En Japón ha venido siendo tradicional que los negocios de bonsái pasaran de generación en generación. En la actualidad, los importantes cambios de la sociedad  dificultan este seguimiento, en algunos casos llegan a provocar abandonos del negocio familiar y por tanto el cierre del jardín de bonsái.

 

 

Afortunadamente hay jóvenes que deciden continuar con el negocio de sus mayores, actualizándolos y adaptándolos a las nuevas posibilidades del mercado.

 

 

Es proverbial el respeto que el pueblo japonés siente por sus mayores y por sus tradiciones. Esto se percibe cuando visitas estos magníficos jardines de bonsái y puedes compartir, aunque solo sea por unos cortos minutos, con su maestro.  Es un privilegio tener la posibilidad de escuchar a estas personas que han dedicado su vida al bonsái, orgullosos de que sus hijos continúen su labor.

 

 

Estos viejos maestros son un pozo inagotable de conocimientos y por encima de todo de experiencias. Suelen ser personas de pocas palabras, eso sí, hay que estar atento y con los cinco sentidos, para no perder ni un solo matiz de sus palabras. Me pasaría horas escuchándolos, realmente son auténticas enciclopedias.

 

 

Sus comentarios son breves pero firmes y contundentes, con una solo mirada te trasmiten un mensaje claro y cuando delante de sus bonsáis te hacen cualquier comentario, percibes, humildemente, todo lo que te falta por aprender. Me impresiona particularmente la manera que tienen de mirar los árboles, trasmitiendo sobre todo paciencia, no exenta de estudio y análisis. Parece que el tiempo se detiene intentando absorber, cual esponja, todos sus conocimientos.

 

 

Es curioso y sintomático a la vez, que la mayoría de sus comentarios están destinados a comprender al árbol y sus necesidades.

 

 

Quiero agradecer a todas estas personas que llevaré siempre en mi corazón, su cortesía, amabilidad y generosidad  al haber compartido conmigo una mínima parte de sus conocimientos.

 

 

Tanta experiencia me anima a perseverar en mis estudios y seguir mejorando mis técnicas de cultivo y formación para llegar a disfrutar más, si cabe, de los bonsáis.

 

Carlos Lázaro
“A dónde el bonsái me lleve”

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