Con la llegada de los fríos se produce una reducción de trabajos para los aficionados al bonsai, las tareas cotidianas se vuelven menos intensas, esperando para reanudarlos a la llegada de la primavera, con las primeras subidas de savia.

 

 

Durante los meses más fríos podemos aprovechar a realizar tareas que quizá no tengamos suficiente tiempo el resto del año. Es tiempo de planificar diseños y formaciones en nuestros bonsáis, de preparar todo lo necesario para los trabajos venideros.

 

 

Comprar y preparar los sustratos que emplearemos en los trasplantes de primavera, así como las macetas que precisemos utilizar en aquellos bonsáis que necesiten el cambio de las mismas o para nuevos proyectos que tengamos en preparación.

 

 

Rejillas, alambres, etc., todo tendrá que estar preparado cuando llegue el momento álgido de máxima actividad en nuestros bonsáis.

 

En otro orden de cosas será también importante estar al día con nuestros lugares de cultivo, tanto para la salud de nuestros árboles como para la estética que nos permita disfrutar de ellos. Limpieza, arreglos o preparación de nuevas mesas y estantes es tarea que podemos aprovechar a realizar en estos momentos.

 

 

Según la zona climática en la que vivamos será conveniente tener en cuenta las protecciones contra el frío, por lo que adecuar zonas o fabricar pequeños invernaderos fríos, puede ser tarea que requiera de alguna urgencia. Aquí también tendremos que analizar cuáles son las especies más sensibles de nuestra colección, como ejemplo las mediterráneas o tropicales.

 

 

Muy importante es tener las herramientas en el mejor estado posible. La limpieza no es complicada y no debemos abandonar tan valioso material, lo ideal es llevar al día estas tareas. Mantener el filo en las mejores condiciones nos llevará a que nuestras podas sean lo más precisas, mejorando la cicatrización, así como la futura brotación. Si no tenemos práctica en el afilado puede resultar una tarea complicada en la que podemos llegar a estropear las tijeras o tenazas de poda, por lo que, si consideramos que es necesario, deberemos proceder con el máximo cuidado.

 

 

Como parece lógico el filo y el buen estado de las herramientas dependerá tanto de la cantidad de trabajo que tengamos que realizar con ellas, como de su buena conservación y a poco que esto lo tengamos en cuenta tendremos herramientas para mucho tiempo.

 

 

Como resumen podemos decir que el mundo del bonsái es un trabajo a tiempo completo, siempre hay cosas que hacer, incluso en los momentos de menor actividad en nuestros árboles, todo es cuestión de planificación de tareas.

 

Carlos Lázaro
“A dónde el bonsái me lleve”