En Bonsai Colmenar hemos tenido la oportunidad de visitar el jardín de bonsáis de Showa Kinen Park en varias ocasiones. Por la calidad de sus árboles y el cuidado de sus instalaciones, consideramos que es un destino que ningún aficionado al bonsái debería perderse si viaja a Tokio. En este caso contamos con la ventaja de que se puede llegar fácilmente en tren desde el centro de la ciudad.

La exposición se encuentra dentro del Jardín Japonés en el interior del Showa Kinen. Con 180 hectáreas es uno de los parques nacionales más grandes y espectaculares del área metropolitana. Se construyó en 1983 para conmemorar el 50.º aniversario del reinado del Emperador Showa (Hirohito) sobre los terrenos de una antigua base aérea y es gestionado por el Gobierno japonés.

En la Colección de Bonsáis se exponen ejemplares históricos y galardonados de gran nivel.

La variedad de especies es grande, ya que independientemente de las magníficas piezas de pinos, tejos y juníperos, se exponen árboles caducos como los arces palmatum y buergerianum de gran calidad, unos magníficos bosques de stewartias, zelkovas, carpes. En cuanto a las variedades de flor, destacan magníficas azaleas, gardenias, hibiscus, evónimus, lagerstroemias, y en la categoría de los frutales, kakis, chaenomeles, prunos, pseudocidonias, manzanos.

La mayoría de los ejemplares de la colección permanente son piezas cedidas o donadas por coleccionistas, cultivadores y maestros del bonsái de todo Japón para su conservación y exposición pública.

Durante el año se realizan exposiciones temporales con árboles de la Agencia de la Casa Imperial, de miembros de la Nippon Bonsai Association (Asociación Japonesa de Bonsái), y de aficionados.

Todo está magníficamente ensamblado, la última tecnología y diseño conviven sin estridencias con la arquitectura clásica que esperamos de un jardín japonés. Todo está pensado para que los árboles luzcan y se desarrollen de manera impecable.

Los bonsáis se exponen sobre peanas al aire libre —siguiendo la idea del tokonoma exterior— y en zonas cubiertas, lo que permite observar los árboles de cerca, desde distintos ángulos y con luz natural.

Junto a los bonsáis se encuentran carteles explicativos sobre la biografía de cada ejemplar, su evolución, edad aproximada, distinciones, premios y cualquier detalle que nos permita conocer y apreciar su calidad y belleza.

Un lugar al que sin duda volveremos y que os aconsejamos visitar.

Damos las gracias al Sr. Suzuki por su amabilidad y por hacernos de guía en parte del recorrido.

 

“A dónde el bonsai me lleve”