Hemos visitado nuevamente el jardín del Maestro Keiichi Fujikawa, un espacio que destaca por la alta calidad de sus árboles. Situado en Ikeda, en la prefectura de Osaka, este jardín fue fundado en 1950 por Minoru Fujikawa y actualmente está dirigido por Keiichi Fujikawa. Aunque el recinto no es extenso, alberga piezas de gran importancia.
Entre su colección destaca un número importante de Prunus, especialmente de la variedad Mume. Tras la floración al inicio de la primavera, estas especies pueden pasar desapercibidas, pero el verdadero valor de los ejemplares que vimos en Fujikawa Kohkaen reside en su calidad, su abundante ramificación y sus impresionantes troncos.
Se trata de troncos retorcidos que se oscurecen con los años, con cortezas rugosas, hendiduras y marcas de ramas perdidas. Estos rasgos les dan un carácter especial, propio de árboles que han resistido el paso del tiempo y las condiciones climáticas adversas.
La cantidad de ejemplares de esta especie en el jardín es sorprendente. Normalmente, los arces, pinos y juníperos son los árboles más comunes en los jardines de bonsái en Japón; por ello, nos llamó la atención encontrar tantos Prunus, superando lo que recordábamos de visitas anteriores.
Debido a que el clima es muy caluroso en verano, el jardín cuenta con zonas de sombra para proteger estas especies de hojas delicadas. En esta época, es habitual que muchos jardines retiren los Prunus de la vista del público si sus hojas presentan un aspecto marchito. Esto se hace para que el sol directo ayude al árbol a generar los brotes de flor para el año siguiente.
Sin embargo, en este jardín los Prunus permanecen expuestos junto al resto de especies. Están perfectamente formados en diferentes estilos, con troncos trabajados y un follaje impecable, gracias a un pinzado preciso y reciente.
Es un espectáculo que volveremos a visitar sin duda. Agradecemos al Maestro Keiichi Fujikawa que nos permita recorrer su jardín y seguir aprendiendo de su trabajo y de sus árboles.
“A dónde el bonsai me lleve”






