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Festival de Azaleas en Japón

Si hay un bonsái de flor por el que los japoneses sienten debilidad es sin duda el de Azalea. Coincidiendo con su floración, asentada la Primavera, son muchas las exposiciones que se preparan para el disfrute de profesionales, aficionados y público en general.

Si hablamos de Azaleas tendremos que ubicar un punto en el mapa de Japón, se trata de Kanuma, lugar de referencia en lo que  a producción de estas maravillosas plantas que los japoneses denominan Satsuki.  Población de mediano tamaño salpicado de un buen número de viveros de producción de Azaleas. También es conocida por sus minas de extracción de akadama y sobre todo de la famosa kanuma, imprescindible para los japoneses a la hora de cultivar sus Satsuki, ya que, además de otras características, aporta el adecuado valor de PH necesario para esta planta de carácter acidófilo.

En el mes de Mayo se celebra en Kanuma una reunión muy especial que atrae a público de todo el mundo, se trata del “Satsuki Festival” ubicado en el espacio del Kaboku Center, en el que durante todo el año se pueden ver diferentes bonsáis de distintos productores.

La explosión de color puede dificultar  la concentración al contemplar los bonsáis en todos sus aspectos,  los hay en todos los tamaños, estilos, formas de las flores y colores inimaginables.

En cada “Festival” los productores sacan sus últimas novedades, pugnando por sorprender con la flor más original o el color no visto todavía.

Otro aspecto a destacar es la intención, por parte del expositor, de destacar los colores de las flores empleando macetas esmaltadas, que en muchos casos ofrecen dudas sobre su utilización.

Sin duda, un mundo apasionante  el de las Satsuki japonesas, es una planta muy versátil a la hora del diseño y no de difícil cultivo, pero si de unas características propias que hay que conocer. Tanto es así que desde hace unos 10 años en Bonsái Colmenar  durante el mes de Julio, venimos organizando un Curso Monográfico sobre tan fascinante especie, el mayor conocimiento anima a los aficionados a incluirla en sus colecciones.

Fin de Mayo, Tiempo de Azaleas.

Carlos Lázaro

“A dónde el Bonsái me lleve”

La trastienda de un Jardín de Bonsái – Hanyu Honten Uchikutei 2ª parte.

Al visitar un centro profesional de Bonsái, si no se conoce un poco este mundillo y lo que implican los cuidados sobre los árboles, es muy difícil hacerse a la idea del gran trabajo que conlleva sacar adelante una colección con la diversidad y cantidad de árboles que puede llegar a albergar un Jardín de Bonsái como Hanyu Honten Uchikutei.

Tanto las zonas, como los medios de trabajo, se van adaptando a las nuevas tecnologías. En el taller se pueden encontrar desde mesas hidráulicas para un mejor trabajo sobre los árboles, de manera que las horas que pases delante de uno de gran tamaño sean lo más llevaderas posibles, hasta grúas eléctricas, sin olvidar un gran número de herramientas así como alambres de todo tipo.

Especialmente prácticos me parecieron los trasportines para trasladar las piezas de mayor tamaño, adaptados tanto por el tipo de ruedas como por tamaño a los vericuetos y suelo del jardín pudiendo adaptar su altura a la de las distintas mesas en las que se encuentran los bonsáis en exposición.

Las macetas usadas, como en casi todos los jardines se suelen encontrar debajo de las mesas de cultivo. No así las macetas nuevas, que si bien se sitúan en el exterior, éstas se colocan en estanterías con un techo que protege de las inclemencias climatológicas, así como evita que las macetas se golpeen entre sí.

A propósito de lluvias, aguas y otras humedades, es habitual en Japón observar como las partes de madera de bancos, columnas, etc. están sistemáticamente aisladas del suelo mediante piezas de piedra de hormigón, con lo que se alarga la vida de las mismas, así como se facilitan los trabajos de limpieza.

Otra faceta imprescindible y muy a observar detenidamente en estos jardines de bonsái, es el intento por conseguir el mejor cultivo posible. Un ejemplo lo tenemos en las estructuras de invernadero que se cubren bien con mallas de sombreo, bien con mallas antipájaros, algunos son móviles para facilitar tareas como el riego.

Para este último fin, podemos encontrar por todo el jardín desde regaderas en sus correspondientes depósitos de agua, como mangueras con distintas alcachofas, tanto en tamaño como en grosores de agujeros según lo fino que necesites regar en cada momento.

El aprovechamiento del espacio es vital, así como cubrir las necesidades, como por ejemplo, la cantidad de horas de sol para cada especie o árbol, por lo que los lugares de sombra se dosifican especialmente.

Los bonsáis se protegen y atan para evitar ser derribados por el viento y otros imprevistos (no hay que perder de vista la situación de Japón en lo que se refiere a movimientos sísmicos), en general macetas con formas especiales o bases inestables llegando a utilizar estructuras metálicas para una mayor seguridad.

En definitiva muchos pequeños-grandes detalles en que fijarnos, UN TODO que constituye el mundo aparte de los jardines de bonsai en Japón. No quiero terminar este artículo sin dejar de agradecer al personal de Hanyu Honten Uchikutei las atenciones que nos dispensaron y que hicieron más agradable la visita a este maravilloso jardín.

Carlos Lázaro

“A dónde el Bonsái me lleve”

Hanyu Honten Uchikutei

Uno de los Jardines de Bonsái que más me ha impresionado de los visitados en Japón, y ya son muchos, ha sido sin duda Hanyu Honten Uchikutei.
En él se pueden apreciar las que para mí son las características esenciales y completas de lo que sería este micromundo que supone un Jardín de Bonsái y su espíritu japonés.

Ya desde la entrada impresiona con un ambiente clásico y una decoración abierta en la que además de una colección de elementos clásicos como una bonita puerta, linternas, piedras, etc., se observan las primeras grandes piezas de bonsái.

A partir de aquí se inicia la visita que supone un placer para los sentidos y que por la cantidad y calidad de lo que vemos necesitaríamos cuatro o cinco mañanas para poder contemplar detenidamente cada una de las piezas que alberga Hanyu.

Es una de las colecciones más completas de los jardines visitados tanto en tamaño de los bonsáis, ofreciendo toda la escala desde mames a grandes árboles, multitud de estilos gran variedad de especies, con piezas muy importantes en coníferas. Todo el jardín denota un altísimo grado de atención y trabajo sobre los bonsáis.

El jardín se estructura en distintos espacios atendiendo a las necesidades de cada especie o el momento de formación de cada individuo. La visita se hace cómoda a la hora de moverte entre los bancos pese al infernal calor de esta mañana. Aunque los árboles más formados y las coníferas las encontramos a pleno sol también se puede visitar otras zonas cubiertas con maya de sombreo.

Al final del jardín se encuentra una zona que no se visita destinada a la producción de nuevos ejemplares o en fase de formación.

En definitiva una auténtica Universidad del Bonsái dónde en cada rincón se puede aprender (o al menos intentarlo) los secretos de tan maravilloso Arte.

Carlos Lázaro
“A dónde el Bonsái me lleve”

El bonsái y la regadera.

Que en bonsái la técnica de riego es una de las más importantes es tan cierto como las dudas que levanta en los aficionados nóveles, y que conviene aprender y conocer en profundidad cuanto antes.

 

 

Son muchos los factores que influyen en un buen riego, calor, frio, lluvia, calidad del sustrato, momento de desarrollo o actividad vegetativa del árbol, etc., Todos ellos determinarán la frecuencia en los riegos, dicho de otra manera los riegos a la semana o al día que tendremos que proporcionar a nuestros bonsáis.

Con todo y dada la amplitud y complejidad del tema me quisiera referir en esta ocasión y en particular al medio de riego o utensilios que podemos utilizar para llevar a cabo tan imprescindible tarea.

Cantidad de agua, presión adecuada, reparto homogéneo y la caída en forma de lluvia, es decir, fina, serían elementos a tener en cuenta a la hora de elegir con que vamos a regar.

 

 

Parece generalizada la opinión que lo ideal sería una regadera que cumpliera todos los requisitos mencionados anteriormente.

– Empezando por una alcachofa con agujeros finos y abundantes, que ayudaran a repartir el agua de manera homogénea, con el fin de que todo el sustrato, y por tanto, todas las raíces reciban la cantidad de agua necesaria.

– La lanza o conducto por el que llega el agua a la alcachofa debiera tener la suficiente longitud con el fin de conseguir que el agua salga bien por los finos agujeros de la alcachofa, con el fin de que el agua entre en el sustrato con la presión adecuada.

– La capacidad de la regadera en litros de agua vendrá condicionada por el número de bonsáis que integre nuestra colección. En mi opinión para un aficionado con no muchos árboles una regadera de tamaño medio puede ser adecuada con el fin de una buena manejabilidad.

 

 

En el mercado hay un buen surtido de opciones, desde regaderas de plástico, hasta las metálicas japonesas de latón o cobre. Más allá de la estética nos debiéramos decidir por una de calidad que no sólo nos ayude a regar de manera correcta, sino que podamos disfrutar de tan gratificante tarea.

 

 

Carlos Lázaro

“A dónde el bonsái me lleve”

La respuesta al cultivo

De este bonsái de Pinus Parviflora nos llama la atención a primera vista su magnífica base que con 28 cm marcan un arranque de árbol más que interesante, aportando al mismo una personalidad bien diferenciada y propiciando una buena conicidad.

 

 

Con más de 10 años en el jardín de Bonsái Colmenar, varios trasplantes y un par de diferentes macetas, este bonsái ha ido conformando poco a poco su personalidad, tanto en su desarrollo total como en la forma del tronco y cada una de las ramas.

 

 

Árbol poco exigente en cuanto a sus necesidades, ha sido un auténtico placer su cultivo diario, consiguiendo, poco a poco, apasionantes metas como la reducción del tamaño de la acícula, o una brotación muy equilibrada en todas las ramas.

 

 

A principios de 2017 se alambró nuevamente, prestando especial atención al alambrado fino, con el fin de conseguir colocar correctamente cada brotación final o plumero y de esta manera lograr que a cada final de rama le llegara el sol perfectamente.

 

 

La maceta en la que se encuentra plantado este bonsái es oval sin esmaltar de Tokoname. Si bien parece un poco plana el árbol parece encontrarse de maravilla en ella y de momento no me planteo cambiarla de cara al próximo trasplante.

 

 

Dada la ubicación del jardín y su climatología ese pino, como todos los demás se cultiva todo el año a pleno sol, lo que propicia un buen desarrollo de todo el árbol.

 

 

Sus medidas actuales de 70 cm de alto, 95 cm de ancho y 80 cm de fondo, hacen que ocupe en el jardín de Bonsái Colmenar un lugar espacioso, donde podéis admirarlo y disfrutar con su belleza.

 

 

Carlos Lázaro

“A dónde el bonsái me lleve”

 

Fotografías realizadas en BONSAI COLMENAR.

Bonsái a la venta, más información en el propio jardín o en info@bonsaicolmenar.com

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