En la localidad de Kanuma se encuentra el Centro de Bonsái de Kobayashi Sangyo. Aquí podemos encontrar todo lo necesario para hacer bonsái, macetas, herramientas, diferentes sustratos, etc. Pero sin duda el punto fuerte son las célebres Satsuki.

 

 

La familia Kobayashi trabaja toda la gama y cadena de producción de estas maravillosas Azaleas. Se pueden encontrar desde piezas muy importantes y acabadas hasta plantas que están pacientemente engordando en el suelo.

 

 

Pasear por este jardín es una fuente inagotable de aprendizaje. Parece que el trabajo no acaba nunca, los trabajadores no paran de podar, trasplantar, regar, etc. Estamos hablando de una gran extensión en la que se acumulan un número incalculable de plantas, dividido en dos partes por un río que baja de la montaña y que además de garantizar el agua necesaria para las azaleas ha dado más de un disgusto a esta familia, desbordándose en las crecidas más de una vez.

 

 

Recuerdo como en la primera visita Hirohary Kobayashi nos enseñaba una zona especialmente preparada para una exposición permanente de algunas de los mejores ejemplares de estas Satsuki. Dispuestas las mesas de madera para poder contemplar los ejemplares de la mejor manera posible y separándoles por una mampara tipo biombo que contribuye a crear un ambiente especialmente sugestivo.

 

 

Todo un lujo contar con un anfitrión como Hiroharu Kobayashi con el que comentamos algunos de los bonsáis expuestos y que llevan mucho tiempo en su jardín de los que conoce vida y milagros. Las macetas siempre son un punto interesante en la conversación ya que sorprende el numeroso surtido de formas y colores. Cada pieza parece un mundo en sí mismo, lo que dificulta pasar a la pieza siguiente, el tiempo parece detenerse.

 

 

Quiero dar las gracias a esta familia, personificada en Hirohary Kobayashi, que en cada visita nos han dispensado un trato exquisito, por lo que se hace indiscutible nuestra visita anual.

 

Carlos Lázaro
“A dónde el bonsái me lleve”