En esta ocasión, quiero presentar el trabajo de modelado y diseño que he llevado a cabo durante el pasado verano en un ejemplar de Pinus mugo de doble tronco. Se trata de un árbol que he ido cultivando y trabajando en la zona de cultivo de Bonsai Colmenar durante más de 20 años.

Comencé este proyecto con las tareas iniciales de diseño técnico para, posteriormente, trasplantarlo a la maceta que ocupa en la actualidad con el propósito de garantizar un desarrollo óptimo de raíces y un cultivo saludable, manteniendo siempre una visión clara de la estructura que deseaba conseguir.

Durante el pasado verano, tras efectuar la limpieza de acículas, una poda estructural ligera y el alambrado integral de las ramas, inicié la fase de colocación y posicionamiento de ramas y troncos. Esta tarea requería ejecutar varias torsiones complejas en los troncos.

Al tratarse de un pino maduro y con un grosor considerable, es conveniente proceder con la máxima precaución al realizar este tipo de maniobras. Por ello, decidí enrafiar la corteza de los troncos para protegerlos, ya que en el momento de ejercer la presión de la curva podrían malograrse o sufrir daños. La rafia facilita enormemente el trabajo y previene roturas o desgarros en la corteza, un riesgo muy frecuente en estas operaciones.

Sobre la capa de rafia coloqué tres alambres de cobre de 4 mm, para a continuación comenzar con la torsión y la alineación de las ramas según la silueta que tenía proyectada. En este proceso, la utilización de palancas resulta de gran ayuda: se requiere un punto de apoyo firme y aplicar la fuerza con sumo cuidado para alcanzar el objetivo sin comprometer la integridad del árbol.

Desde el punto de vista estético la parte fundamental consistía en encontrar la mejor relación entre los dos troncos. Entendiendo que, dentro del concepto de unidad, cada uno cumple una función distinta. La inclinación de uno de los árboles era parte delicada, con el fin de conseguir un movimiento elegante y creíble, con la dificultad al tener un gran peso, en este caso me ayude un tensor.

Mediante una posterior poda de refinado, después de terminar de alambrar, logré la silueta prevista, ajustando lo más posible cada uno de las ramas.

Una vez finalizado el trabajo, he ubicado el pino en una zona resguardada del jardín, protegido por otros árboles para que descanse de la intervención, aunque con sol directo. Debemos ser conscientes de que, aunque no he realizado podas drásticas, la madera ha sido sometida a un estrés considerable debido a las torsiones.

Actualmente, este ejemplar de Pinus mugo —una especie de gran belleza y poco habitual en los viveros especializados de bonsái— se encuentra expuesto en las instalaciones de Bonsai Colmenar, por lo que quedáis invitados a pasar a verlo y disfrutarlo.

“A dónde el bonsai me lleve”