En nuestro ánimo de seguir conociendo nuevos Jardines de Bonsái en Japón, dirigimos nuestros pasos a Yookaen, situado en la región de Yamaguchi-ken, cerca del puente que une las Islas de Honsu y Kyushu.
El camino es a la vez bonito y dificultoso, el jardín se encuentra en plena montaña y por el camino hay momentos en el que apenas pasa el coche. Como en la inmensa mayoría domicilio y jardín comparten espacio. Nos recibe con una mezcla de sorpresa y amabilidad su propietario Sr. Nagata, Kaso.
El jardín no es grande pero nada más entrar se aprecian piezas muy interesantes, sobre todo en tamaños pequeños.
Ante un sol, calor y humedad de justicia le preguntamos por las condiciones de cultivo y nos indica que en invierno no hace demasiado frío ya que la montaña le protege de vientos muy fuertes.
Nos invita a pasear entre sus mesas repletas de bonsáis y nos da permiso para hacer fotos. Parece que donde el Sr. Nagata se encuentra más cómodo es al explicarnos el proceso que sigue para la realización de los Shohin, en especial los Arces y juníperos. Primero los deja crecer en maceta hasta que la base del tronco alcanza un grosor y forma interesante (vemos árboles en maceta de entrenamiento de entre 50 a 80 cms). Las ramas nos están descuidadas del todo aunque su principal papel en este momento es conseguir un buen tronco, trabajo lento pero del que se recogen unos magníficos frutos. Especial interés tienen los comienzos del tronco con un elegante movimiento, se adivina un trabajo constante y minucioso para conseguir a largo plazo los resultados apetecidos.
Las variedades utilizadas, entre otras, son los Acer Palmatum Yamamomiyi, Benichidori (le gustan especialmente) y Buergerianum, así como los Pinos Pentaphyla, Osteomeles y Chaenomeles.
También vemos árboles de tamaño grande, principalmente Pinos y Juníperos.
Por las fotos podéis apreciar como coloca los bonsáis encima de macetas y otros pies para conseguir mejor ventilación y evitar que se molesten unos a otros, además de regar con más comodidad. Observamos la ausencia de cualquier tipo de riego automático, esta tarea se hace a mano.
Aunque en algunos momentos el jardín parece un tanto caótico, se respira un ambiente de amor y disfrute por el bonsái, la ausencia de prisa y el gusto por el trabajo bien hecho nos trasmite una forma de vida.
Termino dando las gracias al Sr. Nagata y a su esposa por su exquisita hospitalidad.
Carlos Lázaro













29/03/2016 — 19:04
Precioso y muy interesante ver cómo han encontrado las mejores condiciones de cultivo para su jardín.
Gracias por acercarnos sitios que no son fáciles de conocer.
Abrazos.
05/04/2016 — 09:48
Son muchos años dedicados al bonsái, visitando lugares muy especiales a los que es muy difícil acceder, por eso nos gusta compartir con el aficionado trocitos de la historia del bonsái. Gracias Javier