Estuvimos cultivando en Bonsái Colmenar esta sabina durante unos años hasta comprobar que tenía suficiente vigor para comenzar con los trabajos.

Esta es la primera cuestión, imprescindible, para poder trabajar un árbol, si no esta fuerte y con buenas raíces es imposible plantearte llevar a cabo ningún diseño y más todavía si por necesidad del material es un trabajo de cierta intensidad.

Lo primero es estudiar el árbol y conocer sus puntos fuertes, para con ello llegar al mejor diseño posible que resalte su potencial y belleza.

Para poder trabajar con garantía es imprescindible el conocimiento de la técnica, saber cuál elegir en cada momento facilita la tarea y también la salud del árbol (parte esencial). Por eso la planificación, tanto en el trabajo a realizar, como en el orden que lo llevaremos a cabo, decidirá el éxito del mismo.

La mayor dificultad que presentaba esta sabina consistía en la partición en dos partes muy diferenciadas, por un lado, una espectacular madera seca y por otro, muy separado, toda la masa verde. Para que el árbol tuviera una visión compacta y equilibrada teníamos que unir las dos partes y que no parecieran dos árboles independientes, integrando la parte seca en la verde.

Como parece obvio mover la madera seca era muy complicado y sobre todo que pareciera natural al terminar, por lo que, aprovechando la flexibilidad de la sabina, y que tenía ramas largas, intentamos integrar la madera seca acercando las ramas verdes. Algunas de estas ramas tenían en la base madera seca muy vieja lo que dificultaba su movimiento. En este caso lo que hicimos, con la tenaza correspondiente, es separar la veta viva de la madera seca con lo que conseguimos la flexibilidad necesaria para colocar la rama en su sitio.

Previo a estas tareas se cepilló la madera para que, una vez limpia, resaltasen sus vetas conservando la pátina que nos habla del paso del tiempo. Una madera tan bella cuanto menos se toque mejor.

Lo primero que se colocó fue la rama trasera, sin duda era el elemento más importante en esta fase del trabajo y que daba sentido al diseño. Se colocó rafia y con ayuda de dos tensores la rama se pudo colocar en su sitio. Es una rama muy potente que ocupa toda la parte trasera y que con el tiempo se concretarán sus funciones (Profundidad, tridimensionalidad, compacidad, equilibrio, etc.)

La parte alta con la definición de ápice, ramas laterales y delanteras, fue más sencilla; con un buena poda y alambrado, fue suficiente. A destacar la rama que se sitúa a la izquierda y que acerca la masa verde a la madera y que, con el tiempo y nuevas brotaciones, conseguiremos una mejor unión entre las dos partes.

Quedamos a la espera de trasplantar esta sabina con lo que acabará esta primera fase del trabajo. Se modificará tanto posición, como nivel de plantado, para dar más resalte al diseño previsto.

 

“A dónde el bonsai me lleve”