En mis viajes por Japón intentando absorber todo lo posible de la Cultura japonesa relacionado con el bonsai o la naturaleza, descubro lugares maravillosos como el Museo que os describo a continuación.
En Tasugi, prefectura de Shimade, se encuentra el Museo de Arte Adachi, su jardín es catalogado entre los más bellos de Japón. Decir esto en un país que alberga en torno a 10.000 jardines no es decir poco, el haber ganado durante varios años el galardón al jardín más bonito de Japón lo avala.
Su fundador, Zenko Adachi (1899-1990), ideó un lugar poco convencional donde exponer su magnífica colección de arte, conseguida en sus viajes por todo Japón : 1.300 cuadros, esculturas, lacas, alfarería, etc., un museo especial y nunca visto.
Encargó el diseño a Kinsaku Nakane, con el matiz de que el jardín debía ser el foco principal del museo, haciendo convivir los aspectos más clásicos con las nuevas tecnologías. La obra concluyó en 1970.
El museo ocupa 5 hectáreas, la mayoría destinadas al jardín, con la peculiaridad de que el visitante no puede pisarlo en ningún momento. La disposición de las salas va acompañando la visión del jardín.
Cuenta con todas las comodidades para el visitante, un inmenso aparcamiento en el que se sitúan las distintas y consabidas tiendas de recuerdos donde se puede tomar algún refrigerio dirigiendo al visitante a la entrada en un estilo puramente japonés.
Las primeras sensaciones frías del exterior se tornan en la mayor admiración al acceder poco a poco al edificio principal del Museo de Arte Adachi, como suele suceder la sorpresa se encuentra en el interior.
Edificio y jardín se contemplan al mismo tiempo, de forma que según se recorren las salas admirando la magnífica colección de obras de arte del Sr. Zenko Adachi, los grandes ventanales nos permiten la visión del magnífico jardín simulando enormes cuadros, interpretando la obra de un pintor que nos da la posibilidad de interactuar en su creación en cada momento.
Las salas se van sucediendo de forma asimétrica, creando espacios con entrantes y salientes lo que propicia las mejores vistas hacia el jardín, así como una manera cómoda de ver las obras de arte dando la sensación de un ambiente agradable, sin agobio o monotonía. Naturalmente durante el recorrido existen varias zonas donde descansar, servicio de te, helados, magnífica tienda de regalos, que hacen de la visita un día inolvidable.
Me reservo el próximo artículo para describiros únicamente el jardín del Museo de Arte Adachi






