En otro artículo de este blog hemos comentado la belleza de la prefectura de Niigata en Japón, en esta ocasión volvemos a viajar a la ciudad de Itoigawa. Es una zona privilegiada rodeada por las grandes montañas Kubiki, los Alpes japoneses y el mar de Japón, un lugar maravilloso para los amantes de la naturaleza.
Con la intención de disfrutar despacio, viajamos por carreteras secundarias siempre que nos es posible, así encontramos pequeños negocios que si no serían imposibles de localizar. En esta ocasión camino de la ciudad de Itoigawa y junto a la pequeña carretera que sube a la montaña, encontramos un pequeño vivero de bonsáis que ocupaba la parte delantera y terraza de una pequeña construcción de una zona industrial.
Como norma lo primero que hacemos al llegar a estos lugares es buscar a algún responsable y solicitar que nos permita visitarlo y hacer fotografías.
Nos recibió el que resultó ser el dueño y único trabajador. En general la mayoría de los viveros de bonsai en Japón son gestionados por una sola persona, o bien una pequeña familia.
En principio se sorprendió al vernos, pero al explicarle que éramos profesionales españoles del bonsai percibimos como empezó a agradarle nuestra visita.
Gracias al traductor fue una conversación fácil. Se interesó por conocer como era Bonsái Colmenar, preguntó por las especies que cultivamos y se sorprendió al conocer la cantidad de alumnos que tenemos en la escuela y la creciente afición al bonsái en España.
Nos explicó que Itoigawa tiene un clima templado que favorece el cultivo del bonsai. En verano la temperatura media es de 24º y en invierno 2º, y aunque las nevadas son frecuentes la nieve se derrite fácilmente porque no hay heladas.
Nos invitó a recorrer su pequeño jardín y la terraza superior. Se percibía algo de caos. Las mesas estaban llenas a rebosar y en algunos casos las plantas estaban muy juntas.
Nos comentó que, aunque le gustaba experimentar con otras especies, sobre todo reproducía juníperos Itoigawa y se lamentó de que en la montaña quedaban pocos ejemplares.
En general los diseños de los árboles del jardín eran sencillos, de tamaño medio y pequeño, y aunque había torsiones y madera seca, ninguno era exagerado.
Vimos que como nosotros en Bonsai Colmenar, el patio tenía la posibilidad de cubrirse con malla negra de sombreo. Nos sorprendió que con las temperaturas suaves y con un cultivo casi en exclusiva de juníperos se viera necesitado de esta protección. Preguntamos y la respuesta fue la que en general todos los profesionales del bonsai venimos dando, el sol cada vez es más fuerte y nuestros árboles necesitan de estas protecciones.
Marchamos con la idea de que independientemente del lugar, las especies, y la categoría de los bonsáis que cultivemos siempre hay que estar vigilantes, adaptándonos a los cambios y alerta ante lo que puede llegar a suceder. A pesar de la distancia, multitud de coincidencias.
“A dónde el bonsai me lleve”










