El pasado verano tuvimos la ocasión de visitar de nuevo el Museo del Bonsái de Taikan, propiedad del maestro Shinji Suzuki. Un lugar maravilloso, un remanso de paz, donde el buen gusto y la máxima calidad de los bonsáis que se exhiben hacen que la visita sea inolvidable.
La primera impresión al atravesar la puerta de entrada es que llegas a un lugar muy especial. Todo está perfectamente ordenado y limpio, los bonsáis son muchos y todos, grandes obras de arte.





