Para esta ocasión escogimos trabajar dos ejemplares muy parecidos, misma especie “Acer Buergerianum”, mismo estilo “agarrado a roca”, similar tiempo de trabajo y en el comienzo de la brotación de primavera.

Estos ejemplares procedentes de Japón llevan cultivándose en Bonsai Colmenar desde hace algo más de 2 años. Llegaron con una aceptable ramificación y en este tiempo hemos conseguido que el desarrollo de ambos fuera especialmente bueno a pesar del sustrato en que estaban plantados que nos ha obligado a estar muy atentos en su cultivo, sobre todo en los días calurosos.

Estamos al final del invierno y en general las brotaciones se han adelantado al menos dos semanas, estos pequeños ejemplares comenzaban a hinchar sus yemas y pasaron al taller para proceder con la poda y el trasplante.

Ambos presentaban una buena ramificación y era el momento de crear una bonita silueta.

Para cualquier trabajo y en especial para la poda, es recomendable que se utilicen herramientas de acuerdo con el tamaño de los árboles que trabajamos. Los cortes han de ser proporcionales al tamaño de la superficie a cortar. En este caso tanto las tijeras, como las tenazas, eran de 180 mm.

En estos bonsáis de pequeño tamaño, al disponer de poco espacio tanto visual como físico, debemos ser precisos yendo al detalle, trabajando despacio y tomándonos el tiempo necesario.

Con estos dos arces buergerianum, dada la cantidad de ramas, hubo que ir lento y seguro, eligiendo y descartando, según la silueta que quería formar.

Una vez definidas las estructuras procedí con los trasplantes. Ambos presentaban un cepellón de raíces finas exuberante, lo que nos hace comprobar el resultado del buen cultivo que se les había dado hasta el momento.

Las piedras, no fueron ninguna dificultad en los trasplantes ya que estaban firmemente aferradas a las raíces y no se desplazaron o movieron con la manipulación.

En este estilo de bonsai, la unión de árbol y piedra, será lo que marque la calidad del árbol y en particular, la colocación de las raíces en torno a la piedra, por lo que la manipulación durante el trasplante se debe hacer con la máxima prudencia y cuidando en especial, nivel y posición de plantado.

La elección de la maceta, como siempre, está definida por cada sujeto. En ambos casos se pusieron macetas ovales esmaltadas que nos parecieron favorecían los conjuntos y daban a cada uno una personalidad diferente.

Procedimos a colocarlos en el jardín de Bonsai Colmenar, en un espacio protegido de posibles heladas y a la espera de que en breve se cubran de sus pequeñas hojas de tres puntas que son características de la especie.

 

“A dónde el bonsai me lleve”