Categoría: Viajes

La piedra como complemento al Bonsái.

Hanyu Honten Uchikutei – parte III

Ya sabemos de la estrecha relación que hay entre el mundo de las piedras y el bonsái, y la importancia que conceden los japoneses a este elemento en sus jardines lo que conlleva toda una simbología.

 

 

En Hanyu Honten Uchikutei no es una excepción y ya desde la entrada podemos contemplar toda una colección de piedras estratégicamente colocadas cumpliendo funciones muy concretas y cuidadosamente seleccionadas, colocadas cerca de los edificios como complemento a la decoración del jardín. En ningún caso el ambiente parece recargado o excesivo, más bien permite el paseo por el jardín con facilidad, creando espacios más abiertos, obligando, sin ser conscientes, a fijar la atención en todos los grandes y pequeños detalles.

 

 

Algunos de los bonsáis están colocados sobre columnas de piedra y en otras ocasiones sirven de base o mesa sobre las que se asientan, creando conjuntos armónicos no exentos de practicidad a la hora del cultivo.

 

 

Si hay un estilo especialmente llamativo en bonsai esta podría ser el Ishizuke, en el jardín donde nos encontramos hay una buena representación con ejemplares realmente bellos, tanto en especies como las coníferas o también en caducifolios.

 

 

En la foto podemos contemplar un Acer Buergerianum agarrado a roca con un pequeño helecho que nos recuerda un paisaje en el campo haciendo volar nuestra imaginación.

 

 

Debajo de una de las mesas de exposición nos encontramos con una buena e interesante colección de piedras esperando, sin duda, la ocasión de que algunas de ellas sea la seleccionada para los trabajos de Ishizuke.

 

 

Muchos de estos Jardines de Bonsái en Japón destinan alguna estancia para recibir a las visitas o como pequeña sala de exposición en la que suele haber también algún tokonoma. En este caso tenía expuesto un hermoso pino.

 

 

También se pueden contemplar algunos suiseki muy interesantes, con bellos suibanes, lo que contribuye en Hanyu Honten Uchikutei a hacer la visita más completa en el apartado del Bonsái dentro de la Cultura Tradicional Japonesa.

 

Carlos Lázaro

“A dónde el bonsái me lleve”

Festival de Azaleas en Japón

Si hay un bonsái de flor por el que los japoneses sienten debilidad es sin duda el de Azalea. Coincidiendo con su floración, asentada la Primavera, son muchas las exposiciones que se preparan para el disfrute de profesionales, aficionados y público en general.

Si hablamos de Azaleas tendremos que ubicar un punto en el mapa de Japón, se trata de Kanuma, lugar de referencia en lo que  a producción de estas maravillosas plantas que los japoneses denominan Satsuki.  Población de mediano tamaño salpicado de un buen número de viveros de producción de Azaleas. También es conocida por sus minas de extracción de akadama y sobre todo de la famosa kanuma, imprescindible para los japoneses a la hora de cultivar sus Satsuki, ya que, además de otras características, aporta el adecuado valor de PH necesario para esta planta de carácter acidófilo.

En el mes de Mayo se celebra en Kanuma una reunión muy especial que atrae a público de todo el mundo, se trata del “Satsuki Festival” ubicado en el espacio del Kaboku Center, en el que durante todo el año se pueden ver diferentes bonsáis de distintos productores.

La explosión de color puede dificultar  la concentración al contemplar los bonsáis en todos sus aspectos,  los hay en todos los tamaños, estilos, formas de las flores y colores inimaginables.

En cada “Festival” los productores sacan sus últimas novedades, pugnando por sorprender con la flor más original o el color no visto todavía.

Otro aspecto a destacar es la intención, por parte del expositor, de destacar los colores de las flores empleando macetas esmaltadas, que en muchos casos ofrecen dudas sobre su utilización.

Sin duda, un mundo apasionante  el de las Satsuki japonesas, es una planta muy versátil a la hora del diseño y no de difícil cultivo, pero si de unas características propias que hay que conocer. Tanto es así que desde hace unos 10 años en Bonsái Colmenar  durante el mes de Julio, venimos organizando un Curso Monográfico sobre tan fascinante especie, el mayor conocimiento anima a los aficionados a incluirla en sus colecciones.

Fin de Mayo, Tiempo de Azaleas.

Carlos Lázaro

“A dónde el Bonsái me lleve”

La trastienda de un Jardín de Bonsái – Hanyu Honten Uchikutei 2ª parte.

Al visitar un centro profesional de Bonsái, si no se conoce un poco este mundillo y lo que implican los cuidados sobre los árboles, es muy difícil hacerse a la idea del gran trabajo que conlleva sacar adelante una colección con la diversidad y cantidad de árboles que puede llegar a albergar un Jardín de Bonsái como Hanyu Honten Uchikutei.

Tanto las zonas, como los medios de trabajo, se van adaptando a las nuevas tecnologías. En el taller se pueden encontrar desde mesas hidráulicas para un mejor trabajo sobre los árboles, de manera que las horas que pases delante de uno de gran tamaño sean lo más llevaderas posibles, hasta grúas eléctricas, sin olvidar un gran número de herramientas así como alambres de todo tipo.

Especialmente prácticos me parecieron los trasportines para trasladar las piezas de mayor tamaño, adaptados tanto por el tipo de ruedas como por tamaño a los vericuetos y suelo del jardín pudiendo adaptar su altura a la de las distintas mesas en las que se encuentran los bonsáis en exposición.

Las macetas usadas, como en casi todos los jardines se suelen encontrar debajo de las mesas de cultivo. No así las macetas nuevas, que si bien se sitúan en el exterior, éstas se colocan en estanterías con un techo que protege de las inclemencias climatológicas, así como evita que las macetas se golpeen entre sí.

A propósito de lluvias, aguas y otras humedades, es habitual en Japón observar como las partes de madera de bancos, columnas, etc. están sistemáticamente aisladas del suelo mediante piezas de piedra de hormigón, con lo que se alarga la vida de las mismas, así como se facilitan los trabajos de limpieza.

Otra faceta imprescindible y muy a observar detenidamente en estos jardines de bonsái, es el intento por conseguir el mejor cultivo posible. Un ejemplo lo tenemos en las estructuras de invernadero que se cubren bien con mallas de sombreo, bien con mallas antipájaros, algunos son móviles para facilitar tareas como el riego.

Para este último fin, podemos encontrar por todo el jardín desde regaderas en sus correspondientes depósitos de agua, como mangueras con distintas alcachofas, tanto en tamaño como en grosores de agujeros según lo fino que necesites regar en cada momento.

El aprovechamiento del espacio es vital, así como cubrir las necesidades, como por ejemplo, la cantidad de horas de sol para cada especie o árbol, por lo que los lugares de sombra se dosifican especialmente.

Los bonsáis se protegen y atan para evitar ser derribados por el viento y otros imprevistos (no hay que perder de vista la situación de Japón en lo que se refiere a movimientos sísmicos), en general macetas con formas especiales o bases inestables llegando a utilizar estructuras metálicas para una mayor seguridad.

En definitiva muchos pequeños-grandes detalles en que fijarnos, UN TODO que constituye el mundo aparte de los jardines de bonsai en Japón. No quiero terminar este artículo sin dejar de agradecer al personal de Hanyu Honten Uchikutei las atenciones que nos dispensaron y que hicieron más agradable la visita a este maravilloso jardín.

Carlos Lázaro

“A dónde el Bonsái me lleve”

Hanyu Honten Uchikutei

Uno de los Jardines de Bonsái que más me ha impresionado de los visitados en Japón, y ya son muchos, ha sido sin duda Hanyu Honten Uchikutei.
En él se pueden apreciar las que para mí son las características esenciales y completas de lo que sería este micromundo que supone un Jardín de Bonsái y su espíritu japonés.

Ya desde la entrada impresiona con un ambiente clásico y una decoración abierta en la que además de una colección de elementos clásicos como una bonita puerta, linternas, piedras, etc., se observan las primeras grandes piezas de bonsái.

A partir de aquí se inicia la visita que supone un placer para los sentidos y que por la cantidad y calidad de lo que vemos necesitaríamos cuatro o cinco mañanas para poder contemplar detenidamente cada una de las piezas que alberga Hanyu.

Es una de las colecciones más completas de los jardines visitados tanto en tamaño de los bonsáis, ofreciendo toda la escala desde mames a grandes árboles, multitud de estilos gran variedad de especies, con piezas muy importantes en coníferas. Todo el jardín denota un altísimo grado de atención y trabajo sobre los bonsáis.

El jardín se estructura en distintos espacios atendiendo a las necesidades de cada especie o el momento de formación de cada individuo. La visita se hace cómoda a la hora de moverte entre los bancos pese al infernal calor de esta mañana. Aunque los árboles más formados y las coníferas las encontramos a pleno sol también se puede visitar otras zonas cubiertas con maya de sombreo.

Al final del jardín se encuentra una zona que no se visita destinada a la producción de nuevos ejemplares o en fase de formación.

En definitiva una auténtica Universidad del Bonsái dónde en cada rincón se puede aprender (o al menos intentarlo) los secretos de tan maravilloso Arte.

Carlos Lázaro
“A dónde el Bonsái me lleve”

¿La esencia del bonsái?

Cuando un aficionado al bonsái piensa en Japón seguro que lo que le viene a la memoria son los grandes jardines de los Maestros y sus espectaculares piezas; pero hay otra realidad que podemos constatar visitando los pueblos, sin duda la existencia de un bonsái familiar, muy modesto y sin alardes técnicos, pero tal vez más profundo y auténtico.

 

 

Estos bonsáis que nos encontramos en las entradas de las casas, encima de las vallas, en los jardines particulares, polígonos industriales,… nos desvelan un amor hacia estos árboles y un primoroso cuidado, más allá de un profundo conocimiento de las técnicas y una estética depurada.

 

 

Resulta difícil llegar a comprender íntimamente lo que suponen sus bonsáis para estas personas anónimas, posiblemente relacionado con su amor y respeto por la naturaleza, así como su identificación con la misma.

 

 

Casi siempre son bonsáis de tamaño pequeño y mediano, eso sí, con una gran variedad de especies, aunque esto depende tanto del gusto de cada persona, como de la zona de Japón que visites. Sin duda los pinos son los más demandados.

 

 

A algunas de estas personas con las que hemos podido hablar les llama la atención nuestro interés por sus árboles; en general nos insisten en que ellos no son profesionales y que carecen de conocimientos suficientes, en algún caso habían asistido a talleres o cursos. Aun así siguen cultivando sus bonsáis valiéndose de su intuición y antiguas costumbres, dedicándoles todo el tiempo del que pueden disponer. Si algo nos llama poderosamente la atención es la tranquilidad con la que depositan los bonsáis en sitios a los que cualquiera puede acceder, ante la absoluta seguridad de que nadie los va a tocar, desde el poyete de una ventana a los pilares de una valla.

 

 

Es el saber popular el que rige el cultivo de estos bonsáis familiares, embelleciendo casas y pueblos con sus infinitos matices.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Carlos Lázaro

“A dónde el bonsái me lleve”

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